Que el Real Valladolid tenga el tope salarial más bajo no implica que vaya a descender

El Getafe del curso pasado tenía el presupuesto más bajo de toda Primera y el Málaga el 12º. Los primeros terminaron octavos, los segundos, descendieron./Daniel Pérez-EFE
El Getafe del curso pasado tenía el presupuesto más bajo de toda Primera y el Málaga el 12º. Los primeros terminaron octavos, los segundos, descendieron. / Daniel Pérez-EFE

Solo en dos de las cinco temporadas anteriores el conjunto más humilde salvó la categoría

J. A. Pardal
J. A. PARDALValladolid

Ningún equipo de esta liga está descendido de antemano, aunque los números de los presupuestos digan lo contrario, con unas diferencias económicas entre los equipos de la parte alta y los de la parte baja que cada año no han hecho más que alejarse, como si de dos potentes imanes del mismo polo se tratase.

En la campaña que ahora mismo está en desarrollo, el club que puede permitirse un gasto mayor en salarios -el FC Barcelona con 633 millones de euros-, multiplica por 27 los posibles del que más tiene que ajustarse el cinturón -el Real Valladolid, con un tope salarial de 23,9 millones-. En los planes del equipo blanquivioleta y en los de sus aficionados nunca ha estado el de terminar la liga por delante del todopoderoso conjunto blaugrana, pero tampoco debe cundir la resignación a la hora de aceptar que un posible descenso estaría dentro de lo normal atendiendo a las estrecheces económicas del Pucela respecto a los demás equipos. Los hechos de los últimos cursos refutan esta teoría y recuerdan a muchos que el fútbol no son matemáticas. Afortunadamente, este deporte no es una ciencia exacta.

Si no, que se lo digan al Getafe, el Celta de Vigo, el Levante, el Girona o el Eibar, algunos de los conjuntos que más brillo han sabido sacar en las últimas temporadas a cada euro que LaLiga les autorizó a gastarse. Los de Pepe Bordalás brillaron el curso pasado con un tope de gasto de 28,9 millones, el más bajo de la categoría, exprimiéndolo hasta quedar en octava posición del campeonato.

Cada año, desde otoño de 2013, LaLiga hace públicos los techos de gasto en plantilla que se le permiten a cada conjunto de Primera y de Segunda División. En aquella primera temporada, la 2013-2014, no se decidió un límite específico para cada equipo, como sí se ha hecho en las siguientes cinco campañas, sino que se agrupó a los conjuntos y se les facilitó un margen. El Real Madrid y el Barcelona podían utilizar hasta 190 millones cada uno; el Atlético de Madrid entre 65 y 67, el Sevilla y el Valencia de 45 a 50... Así sucesivamente hasta un gran grupo de seis entidades (entre los que se encontraba el Real Valladolid junto a Elche, Levante, Almería, Celta de Vigo y Rayo Vallecano), cuyos límites se establecieron entre 11 y 14 millones de gasto.

De todos esos conjuntos con el presupuesto más reducido, el equipo blanquivioleta, entrenado por Juan Ignacio Martínez, fue el único que se fue a Segunda División, acompañado por el Betis y el Osasuna, a los que se les había autorizado a llegar hasta los 23 millones de euros en salarios.

En las siguientes cuatro temporadas la moneda ha caído dos veces de cada una de sus caras en los que al equipo con menos presupuesto se refiere. En la 2014-2015 el Almería terminó penúltimo y perdió la condición de conjunto de Primera y en la 2016-2017 el Osasuna también recorrió el camino que le marcaba su tope salarial: poseía el presupuesto más bajó y descendió.

La cara le tocó al Sporting de Gijón de la 2015-2016 y al ya mencionado Getafe del curso pasado, que fueron capaces de mantener la categoría pese a lo discreto del tope que podían dedicar a salarios.

Desde que se estableció el control económico de los clubes por parte de la liga, nunca han bajado de categoría las tres plantillas que partían con peor presupuesto y solo en una ocasión el trío de los más pobres salvó la categoría. Fue en la temporada 2015-2016, con Las Palmas, el Deportivo de La Coruña y el Sporting de Gijón como los que disponían de menos techo de gasto. Terminaron la competición en 11ª, 15ª y 17ª posición, respectivamente.

Con estos ejemplos han quedado sobradamente demostradas dos constantes que se han dado en el último lustro en la máxima categoría española. Primero, que tener el presupuesto más bajo no significa descender. Segundo, que tener algunos de los más altos no garantiza la permanencia, ni mucho menos.

Derrumbes millonarios

Si la temporada actual terminase como está ahora mismo (algo que sería más que beneficioso para un Real Valladolid que acumula 19 jornadas consecutivas fuera del descenso), el Villarreal rompería todos los récords de fracaso, ya que con sus 109,1 millones de tope salarial se convertiría en el club con un presupuesto mayor -tiene el sexto de la categoría- que da con sus huesos en la categoría de plata.

Precedentes no le faltan, aunque ninguno de ellos sea tan escandaloso como el de este curso, un hecho agravado con el raudo crecimiento que están viviendo las cuentas de los equipos profesionales. Hasta la fecha, la plusmarca con la que muy a su pesar puede hacerse el submarino amarillo está en posesión del Betis en 2014. Los verdiblancos, entrenados en aquel curso por Pepe Mel, Juan Carlos Garrido y Gabriel Calderón, acabaron en último lugar la competición regular pese a contar con entre 14 y 17 millones de euros para gastar en plantilla, lo que les situaba entre el décimo y el decimocuarto club con más dinero.

El tope salarial de los clubes se ha triplicado en cinco años

El endurecimiento del control económico de los clubes inscritos en LaLiga (todos los de Primera y Segunda División), el 'fair play' financiero y el aumento del dinero a repartir entre los equipos proveniente de los ingresos por derechos televisivos, han servido para hacer evolucionar a la competición española y acercarla a la Premier inglesa, el espejo en el que se miran todas las ligas europeas en cuanto a gestión de sus recursos.

Así, desde que se publican estos datos por parte de LaLiga, en la temporada 2013-2014, el tope salarial de los clubes se ha multiplicado por tres. En aquel curso, el Real Madrid y el FC Barcelona podían llegar hasta un gasto en plantilla de 190 millones de euros y el conjunto de los equipos de Primera sumaba un límite cercano a los 900 millones. En la temporada actual la posibilidad de gasto conjunto se ha disparado hasta los 2.650 millones, con el Barça disponiendo de hasta 633, el Real Madrid de 566 y el Atlético de Madrid de 293. El Real Valladolid, con 23,9 es el club de las dos últimas temporadas que cuenta con menos dinero.

Algo similar le ocurrió el año pasado al Málaga, ahora segundo en la categoría de plata. El club de la costa del sol partía con el 11º presupuesto de la categoría y cerró el año en última posición, logrando tan solo sumar 20 puntos y quedándose a más de 23 de la salvación. Algo similar le ocurrió al Deportivo de La Coruña, que finalizó antepenúltimo cuando partía con el decimotercer mejor presupuesto, en una temporada loca en la que Girona y Getafe se convirtieron en los equipos revelación.

El más rico, campeón

En la zona de la tabla en la que sí se nota el poderío económico es en la más alta. En las últimas cinco temporadas, los tres equipos que han terminado más arriba de la clasificación han sido, ineludiblemente el FC Barcelona, el Atlético de Madrid y el Real Madrid; los que han tenido presupuestos más altos en todas las ocasiones.

Es más, también el club con un tope salarial más alto ha terminado ganando la liga en casi todas las ocasiones. Tan solo hay dos excepciones: el Atlético de Madrid de la 2013-2014 y el FC Barcelona de la 2015-2016, que se hicieron con el trofeo de campeón pese a contar con el tercer y el segundo mejor presupuesto de la competición.

El cuarto puesto, que da acceso a jugar la Liga de Campeones, parece vivir ajeno a los balances económicos. En el último lustro, nunca el cuarto puesto ha sido para el cuarto presupuesto y sí para el sexto, el o el quinto. El Valencia y el Sevilla se han ido repartiendo en estos años un puesto en la clasificación del tope salarial a la zaga de Real Madrid, Barça y Atlético, pero nunca en ese tiempo les han conseguido ni superar en la clasificación ni seguirles de cerca.