El Real Valladolid vuelve a ganar en Zorrilla tres meses después

Plano intenta controlar el balón ante Lobotka / Gabriel Villamil

Plano y Keko anotaron los goles de un partido que hubo que remontar y en el que el debut de Guardiola dio otro aire al equipo en las acciones ofensivas

Eloy de la Pisa
ELOY DE LA PISA

Una de las obligaciones de un director deportivo es encontrar buenos jugadores a bajo precio. Y la más complicada es hallar delanteros de calidad o que se ajusten a las necesidades del equipo con cuatro euros mal contados. En verano Miguel Ángel Gómez no encontró la fórmula de la piedra filosofal, pero quizá en enero haya dado con ella. La presencia de Sergi Guardiola, seis millones de inversión para adquirirlo al Córdoba junto a Aguado, apunta a ello. El manacorense no marcó ante el Celta, pero su presencia dio al equipo un aire ofensivo totalmente distinto, hasta el punto que durante una hora de partido el Pucela fue de nuevo el que enamoró allá por septiembre.

2 Real Valladolid

Masip. Antoñito, Olivas, Calero, Nacho, Míchel (Anuar, min. 89), Alcaraz, Keko (Borja, min. 83), Toni (Verde, min. 68), Óscar Plano, Guardiola

1 Celta

Rubén Blanco, Hugo Mallo, Araujo, Hoedt, Juncá, Lobotka (Hjulsager, min. 75), Jozabed (Apeh, min. 83), Boufal, Brais Méndez, Sisto (Fran Beltrán, min. 58), Maxi Gómez

Goles
0-1, min. 16: error de Míchel en el control y Sisto envía el balón a la red tras tocar en el valenciano. 1-1, min. 55: Plano desde dentro del área, tras jugada de Antoñito. 2-1, min. 68: Keko, de disparo cruzado después de una gran combinación entre Guardiola y Plano.
Árbitro:
El murciano Pérez Sánchez en el campo y Cordero Vega, cántabro, en el VAR. Amonestó a Mallo, Hoedt (dos, roja en el 87), Boufal, Toni Villa, Juncá. Míchel (que no jugará en Huesca)

Y eso que, como el día del Levante, al Valladolid le volvió a condenar un error en los primeros minutos. ¿Qué fue de aquella solidez defensiva? ¿Dónde fue a parar la seguridad en la salida del balón? ¿Quién sabe qué pasa? Los blanquivioletas, pese a lo reconocible de su esquema y pese a contar, por fin, con un tipo que remata y provoca dolor de cabeza a los centrales, Sergi Guardiola, iniciaron el encuentro mostrando un nivel muy lejano del que mostrara en los inicios del campeonato.

Míchel, Plano y Toni, el gen creador del equipo, tardaron muchísimo en activarse. Cuando lo hicieron, en el cuarto de hora final del primer tiempo, el equipo fue reconocible, pero solo en ese momento. Hasta entonces fueron los vigueses los que mandaron y llevaron el control del partido. Boufal era incontrolable, al igual que Brais, y Calero y Maxi se las tenían tiesas. La calidad del Celta se impuso todo ese primer acto al voluntarismo local.

Fue necesario que Míchel se fuera algo más adelante y se olvidara de jugar en paralelo con Alcaraz para que los de Sergio se volvieran creadores y mandones. Ese simple cambio geográfico provocó que Lobotka y Jozabed dejaran de entrar tanto en contacto con el balón y el Pucela tomó el mando. En ese momento el equipo creo mucho más peligro que en los últimos encuentros. Con los interiores bien abiertos y los laterales doblando, el Celta se asustó y empezó a temblar. Lástima que se encontrara con un Rubén Blanco en estado de gracia que sacó dos manoplas de calidad a Guardiola y a Keko.

Quedaba por ver si habría continuidad y si Ronaldo podría recuperar la sonrisa en el palco, porque es raro ver al presidente blanquivioleta circunspecto. Y durante el tramo inicial lo estuvo. Y mucho.

Pues bien, la continuidad se dio. Vaya si se dio. El Valladolid, que suele iniciar muy bien la segundas partes, no falló y sometió al Celta a la necesaria presión. Y cayeron las ocasiones. Hasta que Plano, a la segunda que tuvo, puso el balón en el interior de la portería. Ya era cuestión de tiempo. Con Míchel y Alcaraz devorando en cada centímetro a Lobotka y Jozabed, el Celta solo amagaba cuando el Pucela se equivocaba. Lo hizo un par de veces, pero tuvo la fortuna de que en una el balón le fuera a Boufal -todo talento, cero gol- y en la otra a Maxi Gómez, que no se esperaba siquiera tocar el balón.

Con la versatilidad de Guardiola, la imaginación de Keko y el stajanovista trabajo de Plano, el Valladolid acabó por voltear el encuentro y con ello perder ansiedad para Huesca. A las faldas del Pirineo habrá que puntuar, porque en El Alcoraz ha puntuado todo el mundo salvo el Betis. Y el Valladolid tendrá que hacerlo. Con VAR o sin VAR.

 

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