Para el Real Valladolid es la hora del realismo y la determinación

El autor considera que el equipo blanquivioleta debe centrarse en corregir su deterioro futbolístico

Los jugadores miran al árbitro tras el penalti de Mïchel a Piqué./Marta Pérez-EFE
Los jugadores miran al árbitro tras el penalti de Mïchel a Piqué. / Marta Pérez-EFE
JUAN ÁNGEL MÉNDEZ

El Real Valladolid no debe perder un segundo en buscar fantasmas y justificar la pérdida de puntos con decisiones que no le competen. El traje de víctima no suma ni mete goles, solo sirve para que el humilde se conforme con su desgracia y sea incapaz de salir del sollozo. El cuadro castellano aún se encuentra fuera de la línea roja, pero si no centra el tiro en corregir su deterioro se irá quedando sin margen. Todo lo que sea apartarse de su realidad, le llevará directamente al lado oscuro. De nada sirve ahogarse en el complacido lamento para esgrimir que los árbitros 'ens' roban como tapadera de la propia incapacidad para sumar tres puntos.

Perder en el Camp Nou entra dentro de la lógica, aunque la imagen no fuera mala. Caer con un penalti injusto, también. El fútbol entiende de clases y estoy seguro de que la misma acción en el área contraria habría sido tarjeta para el delantero blanquivioleta por teatrero. Dicho esto, Sergio y sus futbolistas deberían explorar en los remedios oportunos para anular las carencias que presentan a la hora de generar ocasiones o los motivos que desembocan en arruinar contragolpes en superioridad, como los que tuvo el sábado, por su propia incompetencia técnica. Es tiempo de realismo y determinación. La semana pasada apelaba al 'mindfulness' como terapia y sigo pensando que el equipo necesita algo, lo que sea, para reencontrarse consigo mismo. La inercia le lleva, cada día, al mismo razonamiento: buen juego, escaso botín de puntos. ¿La consecuencia? Cada semana resta una jornada menos y el cuadro castellano se acerca un poco más a la penumbra.

Está muy bien el optimismo. Yo lo soy por naturaleza, pero no hay que confundirlo con la ceguera, ni engañarse a uno mismo pensando que ya llegarán las victorias porque hay actitud y compromiso. El gol sigue siendo una quimera y no será tarea fácil ni aunque Ronaldo baje del palco. Empiezo a pensar que el '9' no es el problema. El atasco está en la generación, en el movimiento sin balón y en el último pase.

Si volvemos al realismo, la situación es la siguiente, sin el sesgo de los colores. El Real Valladolid saca la cabeza 3 puntos por encima del descenso, restan 14 partidos para el desenlace, 42 puntos en juego, y si nos marcamos la cifra segura de 42 para conseguir el objetivo, por estar tranquilos, al cuadro castellano, que cuenta con 26, le hacen falta 16 puntos, lo que representa el 40% del total. Asusta, sobre todo si repasamos la trayectoria reciente. Seamos optimistas con un poco de realismo. No le den más vueltas, Zorrilla tiene la clave con 8 de los 14 duelos. 24 tantos sobre el césped. Es factible y una obligación ineludible para cualquier equipo que quiera salvarse, porque convivir con las actuales tres victorias en once choques como anfitrión es un drama.