El Real Valladolid-Leganés, un partido fácil para el árbitro

El autor analiza la actuación del colegiado Medié Jiménez

Medié Jiménez, de naranja a la izquierda, observa la jugada que terminó convirtiéndose en el segundo gol del Leganés. /Gabriel Villamil
Medié Jiménez, de naranja a la izquierda, observa la jugada que terminó convirtiéndose en el segundo gol del Leganés. / Gabriel Villamil
JUAN CARLOS ALONSO

El catalán Medié Jiménez se presentó en Zorrilla para dirigir el segundo partido en su estadio al Real Valladolid. Los jugadores tuvieron un comportamiento exquisito durante los noventa minutos. Si a esto añadimos la claridad del marcador a partir del ecuador del segundo tiempo, podemos hablar de un encuentro sencillo de arbitrar. En el primer tiempo Toni, tras internarse en el área sorteando a varios contrarios, se resbaló en la entrada del defensor, sin ser nada punible. En el plano disciplinario puso un listón bajo en las tarjetas. Pudo evitar alguna por el contexto del encuentro. Medié mostró tres al Leganés. Debió colocarse mejor tanto en juego como a balón parado. En los repliegues intensivos del Leganés se situó por delante del balón, con ello ocupó líneas de pase cuando el Real Valladolid movía el balón de manera horizontal para buscar huecos, lo que provocó en ocasiones que el jugador tuviera que cambiar su primera intención. En una falta en el lateral del área pepinera que sacó Alcaraz, Medié se situó en la frontal del área delante del italiano Verde, con ello abortó la posibilidad de poder sacar en corto. Acertó al anular un gol a Carrillo por apoyarse sobre Antoñito. En definitiva, arbitraje discreto del juez de Sabadell en un partido fácil de dirigir, donde no hubo errores obvios y claros por parte del colegiado; ello hizo que el VAR no necesitara intervenir en ningún chequeo con comunicación.

 

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