Remedios contra la crisis del Real Valladolid

Waldo Rubio se lamenta de una ocasión fallada en el partido ante el Sevilla. /Villamil
Waldo Rubio se lamenta de una ocasión fallada en el partido ante el Sevilla. / Villamil

Veteranos exmiembros del club abogan por recuperar el estado anímico de la plantilla como primer paso antes de recordar las fortalezas y debilidades del grupo

Luis Miguel de Pablos
LUIS MIGUEL DE PABLOSValladolid

Ha acostumbrado el Valladolid a dar lunes de luto a su parroquia. A empezar la semana cuesta arriba, dándoles más motivos de lo habitual para discutir en el lugar de trabajo. Empujarles a análisis sesudos para intentar entender el por qué ha llegado su equipo a un callejón de difícil salida. Por qué está noquedado en el rincón cuando hace no tanto daba botes por el cuadrilátero llevando a rivales de 'Champions' contra las cuerdas. De aquel equipo a éste solo ha pasado tiempo, y por eso desde estas líneas desgranamos algunas de las posibles soluciones a la crisis llamando a la puerta de algunos de los que han desfilado por ese mismo vestuario.

¿Qué teclas hay que tocar para salir del pozo y ver la luz? La primera, y probablemente la más gráfica, la aporta Javier Yepes, colaborador de este diario y exentrenador del Real Valladolid en algunos de los episodios más delicados de sus 91 años historia. «Lo más importante ahora es estar tranquilos, analizar bien la situación y escribir en un papel las fortalezas y debilidades de este grupo». Así de simple. «Saber dónde somos débiles y recordar por qué estábamos tan fuertes en septiembre», explica, partidario de coger el toro por los cuernos y apoyarse en la autocrítica para salir reforzado. «Si lo estuviéramos haciendo bien, no estaríamos donde estamos, eso es evidente», apunta, consciente de que solo los que visten de corto tienen la llave para acabar con la crisis. «Los únicos que lo pueden arreglar son los jugadores, y en este caso la recuperación de Toni Villa ayudará bastante. No es Iago Aspas pero para nosotros es el mejor porque no tenemos otro», sostiene.

Las soluciones pasan por la unidad en el vestuario, autocrítica en los errores y la búsqueda de incentivos para aislar al equipo de la presión

Yepes no cree que la desconexión entre vestuario y palco sea determinante en la respuesta de la plantilla. En su caso habla con conocimiento de causa puesto que le tocó vivir en la temporada 91/92 una tensa reunión en el vestuario en la que los jugadores llegaron a pedir la dimisión del entonces presidente Gonzalo Gonzalo. «El vestuario siempre piensa en que el presidente le pague, el entrenador le saque y el compañero le apoye. El jugador lo que requiere del presidente es que cumpla, la planta de arriba está para pagar. Ojalá pudiera pero el presidente no puede marcar. Los únicos que salen al campo son los futbolistas», señala, contundente.

«Toni Villa no es Iago Aspas pero para nosotros es el mejor, y nos va a ayudar» javier yepes, exentrenador

En su caso, como en el de Jorge Alonso, considera fundamental que el primer paso a dar sea la recupecración anímica de la plantilla. Y Jorge, histórico exjugador por ser el primero en marcar en el Nuevo Zorrilla, aporta una idea. «A nosotros casi todos los años nos tocaba sufrir una situación como ésta, y a veces no se le da importancia pero provocar comidas o cenas para estar más unidos y más tiempo juntos ayuda», asegura. La búsqueda de incentivos, a su juicio, es casi tan importante ahora como el fútbol. «Cuando las cosas van mal, también entrenas peor, y muchas veces es mejor dejar de pensar 24 horas en fútbol».

Cuando se toca el vestuario, sagrado para los jugadores, las versiones varían. Para Jorge, el presidente solo tiene que entrar una vez al año. «No puede estar entrando todos los días porque el jugador acaba por cogerle manía», comenta, incidiendo en el aspecto egoísta del jugador. «El futbolista va a lo suyo y solo le afecta la figura del presidente si no cobra».

Pero no todos los ex piensan lo mismo. Luis Minguela se desmarca en cierto modo de este discurso y se abona al mensaje de que todo suma. «Todo lo que sea hablar e implicar a los jugadores ayuda. Hay que entrar y darles confianza, que baje el presidente te da ánimo. Sentarse y conjurarse de que lo puedan sacar adelante», explica, apuntando a las denominadas 'vacas sagradas' del vestuario. «Son los pesos pesados los que tienen que tirar del carro, en este sentido no puedes cargar de responsabilidad a los chavales», señala Minguela, quien desgraciadamente para él se retiró con un descenso en su curriculum. «Es verdad que en esta situación las piernas te pesan el doble pero ¿qué se puede hacer? Fichar no puedes y cesar al entrenador particularmente, por mi experiencia, no soy partidario. Hay que seguir teniendo fe y desde luego estar más acertados cara a puerta», sostiene el hoy diputado provincial.

Coinciden todos ellos en que la respuesta está en el campo. Y solo puede llegar a través de los jugadores. «He vivido alguna situación muy parecida a esta», explica Luis Miguel Gail, «y te puedo decir que solo hay una solución. Que el vestuario confie en el propio vestuario y saque la suficiente personalidad para demostrar que son jugadores de Primera. Que no esperen que venga alguien a darles la solución porque el fútbol depende de ellos», apunta el exjugador del Real Valladolid, sufridor todos los domingos en Zorrilla. «Yo soy de los que sube a ver la camiseta, mi camiseta, y defenderla tiene que ser un orgullo», exclama optimista, «primero porque es mi equipo y segundo porque estos jugadores han demostrado en la primera parte de la liga de lo que son capaces».

También Gail es de la opinión que elevar el estado anímico es fundamental. «Es la base, pero para cualquier aspecto de la vida. Todos los futbolistas hemos vivido una situación como esta, también los del Real Madrid y Barcelona, y sabemos perfectamente que las victorias unen y las derrotas desunen», afirma.

'Brotes verdes'

Su optimismo es compartido por Carlos Pérez, colaborador de El Norte, que aunque cree que la situación «es complicada» y llama a la «preocupación», advierte «brotes verdes». «Al equipo no se le ha olvidado jugar al fútbol, y ahora lo único que solo lo estamos viendo a ratos», analiza. En su cuaderno imaginario apunta, eso sí, dos cuestiones a mejorar. «El problema es la falta de gol, algo evidente, y también que hemos perdido la solidez defensiva que teníamos», apuntando más a lo anímico que a lo físico. «La prueba es Kiko Olivas, que lo ha jugado todo y el domingo fue de lo mejor».

Su compañero de espacio, el también columnista Jesús Moreno, se decanta más por la «falta de gasolina» en las últimas semanas. «Se han caído jugadores importantes y cuando miras al banquillo hay muy poco, de ahí que los últimos treinta minutos nos desfondemos», comenta, citando un ejemplo. «El día de Leganés tuve la sensación de que el jugador que entraba al campo, teóricamente de refresco, tenía un rendimiento inferior del que salía».

Duda Moreno si el problema es más anímico que de carga de responsabilidad llegado el momento de la verdad. «Siempre pongo el ejemplo de Nadal cuando se enfrentaba a Djokovic, veía un muro delante imposible de derribar. El Valladolid ahora se ve agarrotado, sabedor de que no puede fallar».