La renovación de Miguel Ángel Gómez

La continuidad del director deportivo se antoja fundamental para la consolidación del proyecto de Ronaldo

Miguel Ángel Gómez y Carlos Suárez/
Miguel Ángel Gómez y Carlos Suárez
Eloy de la Pisa
ELOY DE LA PISA

Lo dijo Carlos Suárez, consejero delegado del Real Valladolid, en los micrófonos de la Cadena Ser a pregunta de José Ignacio Tornadijo: «tengo la intuición de que Ronaldo le va a ofrecer la renovación a Miguel Ángel Gómez». Lo dijo de esa manera en la que Suárez acostumbra a decir las cosas que cierta trascendencia: con naturalidad, sin imposturas, como la consecuencia natural de lo que sucede. Le puso la salvaguarda de la intuición para restarle oficialiddad al asunto, porque estas cosas le corresponde anunciarlas al presidente o a la entidad. Pero dicho por el número dos de la entidad y segundo máximo accinista, no tomarlo en serio sería absurdo.

De la importancia de Miguel Ángel Gómez en este Real Valladolid ilusionante se ha escrito y dicho casi todo, pero no es menos cierto que en los últimos meses sobrevuela la sensación de que hay una cierta tirantez entre presidente y director deportivo. No es cierto que exista esa tirantez. Sí lo es, en cambio, que ha habido desacuerdos. Como en cualquier empresa, por otra parte. Ronaldo tuvo meridianamente claro que el trabajo de la Dirección Deportiva era excelente. Y lo que más le llamó la atención es la calidad con la que se hacían las cosas pese a tener menos medios que muchos otros clubes. El liderazgo de Gómez en ese aspecto es determinante. Y el máximo accionista quiere que siga siendo así. Por eso le va a ofrecer la continuidad.

La pelota caerá en breve, por lo tanto, en el alero de Miguel Ángel Gómez. Y él deberá decidir y valorar y sopesar y establecer sus condiciones. El proyecto que él y su equipo están desarrollando en el Real Valladolid es la clave de bóveda sobre la que se va a sustentar el futuro de la entidad. Nadie hay imprescindible en este mundo, pero los hay a los que es harto complicado reemplazar.

Así que cuanto antes se despeje la incógnita, mejor.