¡Hay reventa, 'míster'…!

El autor compara una cómica situación que vivió cuando entrenaba al Real Valladolid Promesas con la sucedida después de que se anunciara el precio de los abonos

Los aficionados del Real Valladolid contemplan uno de los primeros entrenamientos de la pretemporada. /Rodrigo Jiménez
Los aficionados del Real Valladolid contemplan uno de los primeros entrenamientos de la pretemporada. / Rodrigo Jiménez
JAVIER YEPES

Corría la temporada 1980-1981 y un servidor debutaba como entrenador del Real Valladolid Promesas, de la mano de Gonzalo Alonso y Ramón Martínez, con el primer equipo recién ascendido a la máxima categoría de nuestro fútbol.

El Promesas, que militaba en el grupo VIII de la Tercera División, jugaba en el viejo estadio Zorrilla cubriendo el espacio dominical que dejaba el primer equipo, al tiempo que disfrutaba de una magnífica y jovencísima plantilla que se nutría fundamentalmente del equipo juvenil de una recién creada Liga Nacional.

En ese equipo de los Diez, Eutíquio, Duque, Juan Manuel, Juanjo Aragón y un largo e ilustrísimo etcétera jugaba un chaval de Segovia llamado Pablo Gila que era un auténtico talento del fútbol como defensa libre y un portento por su gracia y desparpajo. De aquella temporada hasta ocho chicos llegaron a participar con el primer equipo en competición oficial y muchísimos de ustedes lo recuerdan.

Pues bien, uno de los días de partido de un frío y desapacible mes de enero o febrero (no recuerdo exactamente) y con el estadio prácticamente vacío, al terminar el calentamiento y mientras nos dirigíamos al vestuario Pablo aceleró la carrera y al llegar a mi altura me espetó con una sonrisa socarrona un «¡Hay reventa, 'míster'!» que me hizo soltar una carcajada espontánea.

En estos días de desasosiego con la increíble campaña presentada al objeto de echar a los socios del club a causa de los precios, se me vino a la memoria la frase de Pablo, aunque por supuesto sin la gracia y el atino que el segoviano ponía en todo lo que hacía, y sin atreverme a publicar por el delicado momento que se estaba viviendo en el seno de la masa social.

Cuando David Espinar, portavoz oficial del club; y Matthieu Fenaert, como máximo responsable del área de negocio; presentan el desaguisado ante los medios, estalla la bomba… y aquí de nuevo, y una vez más, es la propia masa social a través de la Federación de Peñas del Real Valladolid la que consigue convencer a Monsieur Fenaert de que su proyecto de área se convertía en un muy mal negocio. Con Espinar en EE UU, el francés accede a la petición y se salva la campaña.

Pablo, amigo, este año las peñas han salvado al socio. ¡Ya verás como más de un día.. hay reventa! Abrazo de gol.