Ronaldo, no te quejes

El autor del artículo aplaude la decisión del presidente del Real Valladolid y del propio club de no hacer ruido por los últimos errores arbitrales

Alberola Rojas se dirige al punto de penalti en el último partido de Copa ante el Getafe. /A. Mingueza
Alberola Rojas se dirige al punto de penalti en el último partido de Copa ante el Getafe. / A. Mingueza
CARLOS PÉREZValladolid

Me niego a volver a hablar del VAR. Ya van tres columnas de opinión en apenas 150 días y me parece excesivo para algo que se puede decir que está en periodo de prueba. Mi opinión no cambia y creo que su implantación está siendo positiva a pesar de los fallos que pueda haber su aplicación. Sin embargo hay un aspecto relacionado con el VAR del que me apetece hablar. Os juro que no lo hago con intención de llevar la contraria y llamar la atención. Es mi forma de pensar y siempre bajo la premisa de que sé que puedo estar equivocado. Hablo de la petición casi unánime a Ronaldo y estamentos del club de que se quejen pública y abiertamente. De la crítica por un tuit 'light' y por la posición «poco beligerante» del club con federación, liga y árbitros.

No se trata de poner la otra mejilla cada vez que recibimos un golpe, pero es que no creo que eso sea una solución. Hablar de causa efecto no creo que sea muy real. ¿No se lleva denunciando mucho tiempo un trato de favor hacia el Athletic Club? Pues no creo que esa denuncia haya cambiado las cosas, en el caso de que sea cierto que existe ese trato de favor. A mí se me hace muy complicado imaginar a Velasco Carballo en un reservado de una cafetería hablando con el Undiano Mallenco de turno diciendo que hay que perjudicar al Valladolid.

Creo que sin embargo hace mucho más daño el ruido mediático que provoca un error contra uno de los clubes poderosos que contra el Real Valladolid. Y aún así hemos visto cómo le han birlado al Real Madrid un penalti claro y cómo un el VAR da por bueno un gol en contra en fuera de juego.

El otro día escuchaba que los deportes electrónicos no son duelos entre ordenadores porque no se producirían fallos y por ejemplo los partidos de fútbol acabarían todos en empate a cero. Por eso los deportes electrónicos que cada vez tienen más audiencia y pueden ser olímpicos en París, son jugados por humanos. Porque erramos.

Pero una presión mediática puede hacer que conscientemente te predisponga. Si yo fuera el árbitro del Levante-Real Valladolid del domingo y tengo que elegir en una jugada dudosa entre pitar a favor de quien se ha quejado o de quién no lo ha hecho, tengo claro que lo haría en contra del que lo ha hecho sólo para que no me acusen de pitar al dictado de comunicados.

Creo que la polémica del fútbol es de los aficionados. Que un equipo que ha fallado los tres penaltis que le han pitado a favor esta temporada se queje de errores ajenos me parece un error grande. Que futbolistas que viven de fingir y engañar al árbitro se quejen de que estos fallen me parece desvergonzado. Vamos a dejar que cada uno haga su trabajo y a poner los medios para que todos los protagonistas se equivoquen lo menos posible.

 

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