Ronaldo vuelve a sonreir en Valladolid

El presidente y propietario del club pudo cambiar su rostro serio del descanso por otro con su habitual sonrisa

Mouriño, presidente del Celta, Ronaldo y Bustos. /G. Villamil
Mouriño, presidente del Celta, Ronaldo y Bustos. / G. Villamil
Eloy de la Pisa
ELOY DE LA PISA

El rostro del propietario del Real Valladolid en el entreacto del partido ante el Celta poco tenía que ver con el que mostraba al final del mismo. Ronaldo era, durante el primer tiempo, un tipo de rostro serio, circunspecto. Sus labios, sellados, adoptaban una línea recta que explicaba claramente la tensión a la que estaba sometido. Justo lo contrario que al final del encuentro. Goles son amores.

El caso es que una de las causas de ese cambio de rictus en el que fuera gran delantero está, precisamente, en el nuevo delantero del equipo. El Valladolid, y Ronaldo por lo tanto, ha apostado fuerte por el balear. La inversión es muy alta para un conjunto en el que este año hay que mirar cada céntimo de euro que se gasta. Pero, por lo visto sobre el césped de Zorrilla, parece que puede ser muy productiva.

Con el fichaje de Stiven Plaza a Ronaldo se le ha acusado, o se ha dejado caer tirando la piedra y escondiendo la mano, de que había pasado por encima de la Dirección Deportiva y que había tomado una decisión onerosa sin encomendarse a nadie. Pudiera ser. Pero también lo es que cuando Miguel Ángel Gómez y su equipo le han dicho que Sergi Guardiola es el delantero que necesita para esta temporada y las venideras, Ronaldo ha dado el visto bueno para una operación complicada y que en cierta manera supone un esfuerzo financiero para la entidad. Pero el brasileño no ha dudado. Y eso es de resaltar.

Ronnie, vayamos aprendiéndolo, no se mueve ni maneja los tiempos al estilo de la mayoría de presidentes españoles. Ni se pone nervioso ni hace declaraciones altisonantes ni deja de confiar en la gente de la que se ha rodeado cuando pintan bastos. No. Ronaldo sabe de que va este mundo del fútbol, lleva en él desde los 17 años. Como jugador era capaz de encontrar la pausa necesaria para clarificar las jugadas y encontrar la portería. Y lo sigue haciendo.