Fútbol | Copa del Rey

Salisu debutó con el Real Valladolid con una actuación notable de regusto amargo

Salisu despeja una pelota en presencia de Samu Sáiz./LaLiga
Salisu despeja una pelota en presencia de Samu Sáiz. / LaLiga

Completó un buen encuentro ante el Getafe hasta que se vio superado cuando Molina y Ángel entraron al campo

J. A. Pardal
J. A. PARDALValladolid

Por fin llegó el día. Mohammed Salisu debutó ayer a los 19 años con la camiseta del primer equipo del Real Valladolid, después de poco más de catorce meses en el club blanquivioleta, en el que ha jugado un total de 22 encuentros con el conjunto filial.

Sergio le dio la alternativa al ghanés en los octavos de final de la Copa del Rey, aunque esta podría haberle llegado antes, pero una inoportuna lesión muscular le dejó fuera de combate cuando el equipo con el que entrena desde la pretemporada se enfrentó con el Mallorca en la anterior ronda del torneo.

Desde principio del curso Sergio le declaró como futbolista del primer equipo «a todos los efectos» aunque Sali, como se le conoce en el mundo del fútbol, juega cada fin de semana con el Promesas, a las órdenes de Miguel Rivera.

Espigado, potente y muy inteligente a la hora de meter la pierna, ayer tuvo la oportunidad de demostrar que si la categoría de bronce se le queda pequeña, la Primera no es un océano en el que su fútbol pueda diluirse.

Su actuación tuvo dos partes muy bien diferenciadas en un choque que le enfrentaba con los menos habituales de un conjunto que marcha séptimo en la competición doméstica. Junto a Joaquín (22 años) primero tuvo que enfrentarse a Sergi Guardiola y a las intentonas de Samu Sáiz y juntos solventaron con nota el trabajo. Desde el principio se vio un Sali resolutivo, bien colocado y contundente e incluso afortunado, sobre todo cuando despejó con el hombro un centro desde el costado derecho del equipo azulón en el que estorbó lo suficiente a su rival para impedirle rematar un balón franco.

Se había asentado y parecía no sufrir demasiado en el encuentro hasta que Jorge Molina saltó al campo en el minuto 69 y Ángel hizo lo mismo cuatro después. En ese momento empezó a darse cuenta el africano de lo que supone defender a algunos de los mejores goleadores de la liga. Juntos, antes del partido, sumaban doce goles esta temporada y a la limón hicieron el número trece, que remachó a portería el atacante tinerfeño después de que el de Alcoi ganase la partida a Salisu tras un pase filtrado por Portillo.

Antes el central, que en su debut portó el número 28, había forcejeado con Jorge Molina en el área en una acción que reclamó como penalti el delantero y había arrollado a Ángel sobre la línea del área poco después. El ritmo, la calidad y la picaresca de ambos no se encuentran en Segunda B y Salisu lo tuvo que aprender ayer a marchas forzadas.