Fútbol | Primera División

La salvación en Primera División comienza a encarecerse

Enes Ünal y Toni Villa luchan por conseguir la pelota con Bartra y Francis durante el partido del domingo en el Benito Villamarín. /LOF
Enes Ünal y Toni Villa luchan por conseguir la pelota con Bartra y Francis durante el partido del domingo en el Benito Villamarín. / LOF

La debilidad de los equipos punteros obligará a los pequeños a sumar más para mantenerse

J. A. Pardal
J. A. PARDALValladolid

Andan en estos días la ciudad y la hinchada blanquivioletas con la cabeza en las nubes después de la victoria del Real Valladolid ante el Betis en el Benito Villamarín por 0-1.

'Si ganamos al Espanyol el próximo viernes, seremos colíderes al menos durante unas horas'. 'Que tiemble el Madrid en el Bernabéu'. 'Este equipo no tiene techo'. Esas son solo algunas de las frases que se pueden escuchar en las conversaciones de la calle o en las de las redes sociales y que provienen de una afición que por primera vez en muchos años en la máxima categoría del fútbol español mira hacia arriba mucho más que hacia abajo, como no podría ser de otra forma después de los fantásticos últimos meses que está viviendo el equipo de sus amores.

Que el Real Valladolid lo está haciendo muy bien es un hecho irrefutable a la vista de los 15 puntos que han cosechado los de Sergio González en las primeras nueve jornadas de liga, pero que marchen a tan solo tres del que viaja primero (el Barça) es tan bonito como peligroso; todo depende del color del cristal con que se mire.

El bloque blaugrana es el líder más débil de la liga desde que las victorias suman de tres en tres, puntuación que se aplica en España desde 1995. Nadie en los últimos 23 años ha llegado a la décima jornada del campeonato doméstico mandando en la clasificación con tan solo 18 puntos. Solo el Mallorca de la 98-99 y el Valencia de la 2000-2001 lo hicieron con 19, mientras que el propio FC Barcelona, el Deportivo de La Coruña y el Levante lo ostentaban sumando 20 puntos cuando se habían jugado ya los primeros nueve encuentros.

Cuando las plantillas a priori punteras son incapaces de ganar la gran mayoría de los partidos, las más humildes suelen sufrir las consecuencias, porque muchos más equipos engordan su casillero a costa de la debilidad de los de arriba.

La salvación matemática se ha ido poniendo más y más barata en los últimos años, después de que los líderes de las ligas y sus más inmediatos perseguidores sumaran muchísimos puntos a lo largo del año. Solo en tres de las últimas diez temporadas la salvación ha estado por encima de los 40 puntos. En la 2008-2009 el Betis quedó antepenúltimo con 42; en la 2010-2011, el Deportivo con 43; y en la 2011-2012, el Villarreal con 41. A partir de ahí, todos los equipos que bajaron sumaron como máximo 38, siempre en ligas en las que el ganador rondó la astronómica cifra de 100 puntos y sus perseguidores los 90.

El año pasado ocurrió un fenómeno diferente porque el Málaga, Las Palmas y el Deportivo de La Coruña quedaron desahuciados muy pronto y acumularon 20, 22 y 29 puntos, respectivamente.

Después del titubeante comienzo de liga de Barça, Real Madrid, Atlético o Sevilla y con la irrupción de otros como el Alavés o el Espanyol en la zona alta de la tabla, a punto de solventar el primer cuarto de campaña, el ganador de Liga alcanzaría, como máximo, los 104 puntos, siempre que lograse ganar los 29 encuentros que quedan por disputarse. Esto quiere decir que la sangría en la parte alta está siendo constante. A estas alturas de campaña los seis primeros (entre los que se encuentra el Pucela) se han dejado por el camino 63 puntos, mientras que el año pasado solo habían perdido 44. El mejor ejemplo es el equipo de Messi que, aunque es líder como hace doce meses, tiene 7 puntos menos que entonces. Lo mismo le ocurre al Real Madrid, que tiene 6 menos o al Atlético de Madrid, con 3 por debajo de los guarismos del año pasado a estas alturas de campeonato.

En el otro extremo se encuentran el Alavés (con 14 más que el año pasado), el Espanyol (que suma 17 por los 7 de la 2017-2018) o el Sevilla que se encuentra en 8ª posición como antes de la décima jornada de la pasada temporada pero suma 4 puntos más que entonces.

Todas estas cábalas sobre puntos y descensos matemáticos podrían quedar anuladas si tres equipos, como ocurrió el año pasado, fuesen incapaces de mantener el ritmo de la competición. Hoy en día los que peor lo están pasando son los recién ascendidos Rayo Vallecano y Huesca y el Leganés, que el año pasado tenía 9 puntos más de los que atesora hoy, cuando se encuentra en antepenúltima posición

En lo que al Real Valladolid respecta, más allá de las cuentas quiméricas sobre la posibilidad de alcanzar puestos europeos a final de liga, lo importante pasa porque el descenso está ahora a 7 puntos. Lo cierto es que ese colchó es hoy en día lo único que interesa mantener.

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