El VAR, tan selectivo como las cláusulas del miedo

Sergio González muestra su malestar ante Iglesias Villanueva, poco después de que éste revisara la polémica jugada del penalti. /Efe
Sergio González muestra su malestar ante Iglesias Villanueva, poco después de que éste revisara la polémica jugada del penalti. / Efe

Leo Suárez, cedido por el Villarreal, anotó el único tanto en un partido que no pudo jugar Ünal

Luis Miguel de Pablos
LUIS MIGUEL DE PABLOSValladolid

Horas antes de saltar al estadio de la Cerámica tropezaba Simeone con el VAR y el Cholo, de discurso directo en las antípodas del poético que acostumbran algunos técnicos argentinos, concluyó en una frase lo que piensan todos los entrenadores de la Liga: «¡Qué quieren que les diga! Ahí abajo hay cuatro y arriba otros cuatro». Ocho de largo, un árbitro y dos jueces de línea de corto, y sin embargo el Video Assistant Referee ha venido a acabar con algunas de las normas que regían en el fútbol. Cuántas veces habremos escuchado decir que en caso de duda no se levanta el banderín. Pues bien, el mismo VAR que decidió no levantarlo en el Bernabéu para revisar una posible mano de Casemiro, en Villarreal cambió de opinión y quiso –caprichoso él– que fuera Iglesias Villanueva quien comprobara si la mano de Kiko Oliva era susceptible de penalti. Durante cinco minutos –la próxima innovación debería pasar por abrir el pinganillo al espectador– los cuatro de arriba lo vieron tan negro que le enviaron 'la patata' a los cuatro de abajo y, sobre todo, al que vestía de corto.

Un sistema que se está demostrando selectivo, como cabía esperar, y tan parcial como tradicionalmente lo han sido los árbitros con los equipos pequeños. En eso no ha traído ninguna revolución las nuevas tecnologías. En caso de duda se levanta el VAR... si el escenario lo aconseja. Y de igual forma que el de Vigo no era el más propicio, el de Villarreal invitaba a acercarse a la pantallita que acompaña a los cuatro de abajo.

De este modo lo que venía a la Liga para convertirse en un remedio contra el error va camino de convertirse en un quebradero de cabeza más para los árbitros y fuente inagotable de polémicas. Ese miedo al equívoco que pretendía erradicar el VAR es equiparable al miedo que generan los jugadores cedidos a sus clubes de origen. Un temor que un buen día dio paso al nacimiento de las 'cláusulas del miedo' con el objetivo de que jugadores en propiedad no pudieran medirse por contrato y de esta forma aguar la fiesta al club que les paga. Letra pequeña que inventaron los grandes –hay quien sitúa el origen en Samuel Eto'o y sus distintas idas y venidas desde el Real Madrid–, y que cada cierto tiempo se vuelve en contra de sus propios intereses. El de ayer fue uno de esos casos. ¿Por qué la 'cláusula del miedo' afectó al turco Enes Ünal y no al argentino Leo Suárez, que no solo pudo jugar sino que marcó el único tanto del partido?

Sencillamente por acierto de Carlos Suárez en la negociación o excesiva generosidad de Fernando Roig, que o bien no midió bien las consecuencias o bien infravaloró las posibilidades de un jugador que ha tenido seis temporadas en su regazo. Hasta en eso erró ayer el tiro el Villarreal, que temió al turco pero no al argentino. Dio a Ünal los galones que por el momento no se ha ganado en Valladolid –¡ojo que el turco sí podrá jugar el partido de vuelta en Zorrilla!–, y no concedió a Suárez la cuota de peligrosidad que demostró ayer en el estadio de la Cerámica. Al igual que sucede con el VAR, cuestión de criterio.

Y en eso mismo, en criterio, no hay quien tosa a Sergio González, que ha salido victorioso en todas las batallas tácticas que ha librado en la pizarra hasta la fecha. Con solo cuatro derrotas como bagaje en diecinueve partidos en el banquillo del Real Valladolid, tampoco ayer tropezó pese a las bajas. Y es que el suyo no es un criterio selectivo...

 

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