Sergi Guardiola devuelve a Zorrilla los movimientos del '9'

Sergi Guardiola celebra el tanto de Keko que supuso el 2-1, con Rubén Tumbado en el suelo. /Villamil
Sergi Guardiola celebra el tanto de Keko que supuso el 2-1, con Rubén Tumbado en el suelo. / Villamil

La conexión alfarera Guardiola-Plano, ambos coincidieron en el Alcorcón, augura más alegrías en ataque

Luis Miguel de Pablos
LUIS MIGUEL DE PABLOSValladolid

Jamás sabremos lo que se ha perdido este Valladolid por la cabezonería de Ángel Torres. O lo que es lo mismo, cuál hubiera sido la respuesta ofensiva del equipo de Sergio González si Sergi Guardiola hubiera cumplido ayer su cuarto partido con la camiseta blanquivioleta. Si ante el Rayo, Valencia o Levante se hubiera podido rascar algún punto más con el manacorense como referencia arriba.

Lo que sí sabemos es que solo diez minutos suyos en el campo, apenas dos gestos para bajar balones aéreos al suelo, ya suponen todo un alivio para los centrocampistas que se incorporan al ataque para lanzar a los mediapuntas. Deben ser los primeros agradecidos por la llegada de un delantero puro, en clara pugna con los aficionados -veinte jornadas han esperado-, que ante el Celta se frotaban los ojos al poder refrescar movimientos que se creían olvidados en Zorrilla. Los siguientes en la lista deben ser los mediapuntas e incluso laterales como Nacho o Antoñito en cuanto el ex jugador del Getafe caze al vuelo alguno de los infinitos balones que se han perdido en esta liga camino del área rival.

De momento el que más lo agradeció fue Óscar Plano, que encontró en su excompañero en el Alcorcón (temporada 2015/16) al mejor de los aliados posibles en el último tercio del campo –en no pocas ocasiones Guardiola era el primer cambio por Plano en el Alcorcón–. La conexión alfarera (Plano-Guardiola) es solo un ejemplo de lo poco o nada que se acordó ayer el aficionado de Ünal y Duje Cop.

Sol le faltó el gol

Si contabilizamos los noventa minutos, la sola presencia de Sergi Guardiola generó más peligro que sus antecesores en el cargo en los nueve partidos que llevaba el Valladolid en Zorrilla. El delantero pelea todos los balones aéreos, se mueve al espacio para oxigenar la salida de balón, se muestra de espaldas para lanzar contragolpes, toca de cabeza casi todos los saques de esquina,... En fin, responde al perfil del '9' por el que tanto suspiran los equipos en Primera –en su caso recuerda en algunos lances a Aduriz–, y si solo sumaba 28 minutos hasta antesdeayer es porque el Getafe acumulaba tres de esos delanteros en extinción (Mata, Jorge Molina y él mismo).

A la secuencia que dejó Guardiola ante el Celta solo le faltó el gol. Bien pudo llegar en un disparo desde fuera del área que se fue arriba a los 21 minutos de juego, y en una acción que él mismo inició con un buen control en el medio campo. Poco faltó en un certero cabezazo que el meta Rubén envió a córner tras falta botada por Míchel. También lo pudo provocar en un contraataque en el que su remate tras una buena conducción llegó a los pies de Plano cuyo disparo se topó con el meta celeste. Dispuso de una más en un balón lanzado por Plano que cruzó demasiado a la izquierda de la portería de Rubén. Y definitivamente la conexión encontró recompensa en un balón que Sergi Guardiola cuela entre líneas a Plano para que éste habilite a Keko antes de enviar a la red.

Salen un puñado de ocasiones que si se multiplican por cuatro perfectamente podrían dar como resultado todo lo que se ha perdido el Valladolid por una sola cabezonería.

O también lo que se podría haber perdido ayer si Carlos Suárez no hubiera cazado el tren que le llevaba el pasado jueves a Madrid para negociar el pase definitivo del exjugador del Getafe al Valladolid, conversaciones que se prolongaron más allá de la media noche y que afortunadamente llegaron a buen puerto cuando todo apuntaba –así se anunciaba desde el Coliseum Alfonso Pérez– a que la cesión llegaría el último día de mercado.