Fútbol | Primera División

Sergio aspira a mantener la columna vertebral que le dio la permanencia al Real Valladolid

De izquierda a derecha y de arriba a abajo, Masip, Calero, Alcaraz, Míchel, Plano y Sergi Guardiola./El Norte
De izquierda a derecha y de arriba a abajo, Masip, Calero, Alcaraz, Míchel, Plano y Sergi Guardiola. / El Norte

El técnico catalán le ha transmitido al club que quiere que se queden todos los pesos pesados

J. A. Pardal
J. A. PARDALValladolid

El fin de semana del 18 de agosto Sergio González dirigirá su partido número 54 como entrenador del Real Valladolid y a estas alturas es claro cuáles son sus jugadores preferidos de la plantilla.

Cuatro de ellos ya se encontraban en el club cuando él llegó (Masip, Calero, Míchel y Plano), mientras que a los dos restantes (Alcaraz y Sergi Guardiola) el técnico catalán les ha dado galones y estos los han portado y sacado brillo en una temporada límite en la que el club terminó logrando la permanencia con un partido aún por jugarse.

Por ello, Sergio reconoció en su primera comparecencia de prensa de la temporada que le ha transmitido al club que quiere que todos sus pesos pesados se queden en la plantilla, en referencia a los rumores que sitúan a Calero o Alcaraz, entre otros, en la órbita de otros clubes de LaLiga y también de las competiciones domésticas de otros países.

Lo cierto es que esos seis futbolistas, con sus altibajos a lo largo de la primera temporada completa de su entrenador en el banquillo blanquivioleta, han sido los que han sujetado a un equipo que este curso tendrá una plantilla más potente gracias a su mayor presupuesto, pero que el año pasado partía como el más humilde de la categoría.

Jordi Masip es, junto a Calero, uno de los que más desgaste ha sufrido en el último curso pero, como el de Boecillo, terminó por reponerse a sus peores momentos para brillar cuando el equipo más lo necesitó.

El meta fue una de las claves del conjunto del ascenso y del buen comienzo en la vuelta a Primera, brillando especialmente bajo palos donde, entre otras acciones de mérito, fue capaz de pararle sendos penaltis a Gerard Moreno, Parejo y Leo Messi. No obstante, con el paso de los partidos y en mitad de una mala racha del equipo, el ex del Barça empezó a mostrarse titubeante por alto y empujó a Sergio a darle la titularidad a Yoel durante dos encuentros después de que Masip fuera su portero titular durante sus primeros 43 encuentros de liga en el banquillo. El vigués no cumplió las expectativas y Masip recuperó inmediatamente el puesto de titular, encajando a partir de ahí tan solo un gol en los partidos ante Girona, Atlético de Madrid, Athletic y Rayo en los que el equipo selló su permanencia.

Ahora, con el contrato renovado hasta 2022, aspirará a seguir siendo el meta titular aunque el club le busca un rival de garantías para lucharle el puesto.

Calero y Alcaraz

Casos diferentes fueron los de Fernando Calero y Rubén Alcaraz, que sufrieron bajones de rendimiento a mitad de temporada a la vez que arreciaban los rumores sobre el interés de otros equipos en hacerse con sus servicios.

Tras completar una gran primera mitad de curso, cuando deslumbró a todos con su adaptación a la máxima categoría, el canterano Calero comenzó a sufrir los efectos de los cantos de sirena a la vuelta de las vacaciones de Navidad. Hasta esa fecha se había mostrado igual de sólido y seguro que en Segunda, aunque sufrió ante delanteros del máximo nivel como Iago Aspas o Karim Benzema. Su buen inicio se fue diluyendo, pero Sergio le demostró su confianza dándole la titularidad en todos los encuentros de liga excepto en el que estuvo sancionado por acumulación de amarillas y en el que no pudo comparecer por una gastroenteritis.

El entrenador ha utilizado a Óscar Plano en todas las posiciones del ataque

Algo parecido le sucedió a Alcaraz, brillante desde el primer encuentro y descentrado allá por los meses de octubre y noviembre, en una situación que incluso llegó a advertir Sergio en sala de prensa. El mediocentro supo reaccionar y recondujo la situación demostrando garra, despliegue físico y su don para tirar faltas; cualidades que terminaron por convertirle en uno de los preferidos por la afición y que le permitieron, junto a Míchel Herrero, ser uno de los pilares del juego del equipo.

Guardiola jugó 15 partidos completos seguidos desde su llegada al equipo

Por delante de ambos, pero también en la zona en la que el equipo lo requirió en cada momento, se situó Óscar Plano, otro de los hombres clave para el Pucela actual. El madrileño es uno de los más utilizados por su técnico, que incluso le mantuvo 13 partidos consecutivos como titular (de la jornada 25 a la 37) pese a que el mediapunta no atravesaba un buen momento de forma. No le importó a Sergio, que le tiene una fe inquebrantable por su entrega sin cuartel y su capacidad de sorprender desde atrás con sus llegadas peligrosísimas al área. Allí, muy cerca de la portería rival, anida Sergi Guardiola, la sexta vértebra del equipo. El delantero, este año con la competencia de Sandro, está llamado a volver a ser importante. Desde su llegada a Valladolid en enero jugó todos los encuentros de liga excepto el último, con el equipo ya salvado. En sus 17 encuentros solo fue capaz de anotar tres goles, pero dos de ellos fueron clave: el 1-2 ante el Eibar en una remontada épica y el 1-2 ante el Rayo que significó la permanencia.

Si el mercado no trae ningún «susto», como lo denominó el director deportivo Miguel Ángel Gómez, Sergio volverá a darles la batuta a estos seis hombres; sus hombres.