Sergio González: «No estuvimos a la altura que se espera de nosotros»

Sergio González, cabizbajo y con la mirada perdida, durante el encuentro en El Alcoraz. /LOF
Sergio González, cabizbajo y con la mirada perdida, durante el encuentro en El Alcoraz. / LOF

El preparador catalán del Pucela no se guardó ningún paño caliente y fue duro consigo y con el equipo

Eloy de la Pisa
ELOY DE LA PISAHuesca

Encajar por segunda vez en la temporada cuatro goles, la primera vez lejos de Zorrilla no es plato de gusto para nadie. Y menos para el competitivo Sergio González, que trató de contener la irritación que le corroía por dentro con una buena dosis de educación y un constante de saludable ejercicio de autocrítica.

No le sentó a Sergio bien que se le cuestionara por la pérdida de solidez defensiva del equipo. Desde el partido ante el Eibar no se queda la puerta a cero, y aunque la pregunta le pareció ventajista, mantuvo firme que esa solidez sigue muy presente y que es el sostén del equipo. «Lo de hoy ha sido una excepción», enfatizó.

Como excepción fue el repaso del Huesca, que el técnico explicó por el «desbarajuste que ha sido el equipo. En el campo había un equipo jugándose la vida y otro sin agresividad, como disfrutando aún del triunfo ante el Celta. Nos han ganado en todo».

A pesar de ello, observó Sergio cuestiones positivas en la primera parte, algo que corroboró Francisco, pero que se fueron al limbo de los justos en los 10 primeros minutos de la segunda mitad. «No podemos volver a permitir que suceda lo del inicio de la segunda mitad. La charla del descanso no ha valido para nada. Nos han dado un baño de realidad importante».

No escondió su disgusto por el duro varapalo sufrido y se concentró de nuevo en la necesidad de rectificar, de reparar aquellas cosas que se han hecho mal.

Respecto al primer gol, intentó encontrar alguna explicación que sonó a defensa de sus jugadores más que a una conexión con la realidad: «Olivas se confía porque cree que el Cucho no puede ganarle ese balón aéreo y luego Calero no está firme para poner el pie...». «Luego fuimos los que dominamos y los que tuvimos más ocasiones, así que el resultado al descanso era inmerecido».

Luego ya no, claro, sobre todo porque los tres goles del segundo acto «son producto de errores nuestros. En el primer tiempo perdimos por demérito nuestro, y en el segundo ahondamos en ese demérito y no estuvimos a la altura que se debe esperar de nosotros por nuestra trayectoria».

Francisco, satisfecho

El técnico andaluz de los aragoneses contenía a duras penas la alegría que le rebosaba por los poros, pero Francisco ya ha vivido unas cuantas y sabe que en el fútbol lo que hoy es azúcar mañana es sal, Que se lo digan si no al Cucho, héroe en el ascenso y denostado y criticado por la grada ayer.

El caso es que el almeriense tiró de humildad, de sacrificio, de trabajo y de todas las virtudes franciscanas que se le ocurrieron para justificar no la goleada, sino la necesaria dosis de prudencia que la delicada situación del con junto azulgrana merece, porque la de ayer no deja de ser la cuarta victoria, segunda a domicilio en lo que va de temporada.

Con todo, en algunos momentos no pudo evitar el orgullo de haber goleado a un rival que no solo puede ser directo en un momento dado, y al que le ha remontado el goal average, sino que lo tenía conceptuado como uno de los más peligrosos a domicilio.

Reconoció Francisco que la llegada de Enric Gallego le da mucho al equipo y elogió la intensidad y la fe de sus muchachos en el decisivo inicio de la segunda mitad. «El Valladolid nos ha planteado muchos problemas y de hecho nos encerró en el área en la primera mitad, pero la salida del vestuario ha sido inmejorable y ahí ha sido cuando hemos decidido el encuentro».

sf

 

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