Sergio González: «Les hemos dicho a los jugadores que imaginen que llega cuerpo técnico nuevo»

Sergio González posa en el centro del campo del estadio. / Gabriel Villamil

En su búsqueda de revulsivos, el técnico del Real Valladolid ha modificado hábitos y planteado un escenario distinto a la plantilla, además de cambiar de hotel de concentración: «La idea es pensar que no nos conocemos, empezar de cero»

Luis Miguel de Pablos
LUIS MIGUEL DE PABLOSValladolid

Kilómetro cero. En plena búsqueda de un efecto que haga reaccionar al equipo, Sergio ha optado por emular al mejor Caparrós y plantear un escenario distinto. Mensajes en el vestuario, cambio de dinámicas, hotel de concentración distinto... Ha metido a su plantilla en el túnel del tiempo para regresar a abril de 2018. Al día de su llegada al club. El técnico quiere partir de cero y simular que, como entonces, una cara nueva llega al vestuario. En el tejado de los jugadores está, por lo tanto, agradar al 'nuevo entrenador'.

¿Cómo ha vivido esta última semana?

–Sobre todo a nivel de resultados, estamos recibiendo golpes fuertes. Futbolísticamente hemos hecho muchas cosas bien, casi suena a excusa con tanto resultado negativo, pero las pruebas están ahí. Fuimos durante mucho tiempo mejores que la Real Sociedad, en Leganés estuvimos bien la primera parte y solo sufrimos al final, y es verdad que ante el Sevilla hubo fases para nosotros y fases para ellos, pero cuando habíamos conseguido estabilizarnos es cuando en una jugada aislada y en un error nuestro grave aparece ese gol. Es una pena porque el equipo está notando esos golpes. Ahora estamos hablando mucho de la cabeza, que para mí es básico para conseguir la salvación. Tenemos que ser fuertes y, sabiendo que no va a ser suficiente, añadirle el otro fútbol. Esa contundencia y efectividad. El acierto es lo que marca la diferencia. Borrar lo pasado y afrontar siete finales.

¿Cómo se trabaja con un equipo que no gana y necesita ganar? ¿Prima lo anímico sobre el fútbol?

–Tienes que potenciar lo que hay al margen del balón. Trabajar la cabeza, animarles, que se sientan bien, quitarles esa presión que les pueda maniatar, y luego no perder el fútbol. El estado anímico es muy importante, cuando las cosas van rodadas como pasó en la primera vuelta todos sacan su mejor versión. Y cuando los resultados no acompañan, incluso con golpes, levantarte cuesta mucho.

¿Ha notado ansiedad?

–Más que ansiedad, he notado preocupación. El equipo compite, tiene ganas de correr, hacerlo bien y dar una alegría a la gente, y eso nos hace muchas veces precipitarnos. Ese miedo a perder algo, que es precisamente lo que tenemos que perder. Cuando este equipo pierda ese miedo va a volver a ser un bloque sólido y fuerte. Antes te exponías y ahora te encoges en determinadas situaciones.

¿Es en este tipo de situaciones cuando se ve si un equipo es fuerte mentalmente?

–También hay que tener en cuenta que nosotros somos novatos en la categoría. Dije al principio que habíamos acortado los tiempos en ese sentido, y quizás debería ser al revés. Que se notara madurez ahora, y no antes. En el fútbol, como en la vida, no puedes encarar nada pensando en la repercusión. Tú tienes que trabajar y hacer las cosas lo mejor posible y luego ya veremos qué es lo que pasa. Pero estoy convencido de que, por encima incluso del juego, lo que necesita este equipo es un buen resultado.

¿Hay tiempo para rehacerse y enderezar al equipo?

–Ya he dicho alguna vez que parecía que teníamos prisa por salvarnos. Es verdad que al principio la dinámica auguraba un año mucho más tranquilo, pero eso no tiene que quitarnos la perspectiva. Hay que ser realistas y decir con la boca grande que esta la situación que nos toca vivir. ¿Los lamentos? Hay que olvidarlos. ¿El fútbol ha sido duro con nosotros? Sí, pero todo eso ya no te va a sumar. Tenemos una liga de siete partidos y hay que intentar ser el mejor. Perder el disco duro y trabajar de cero.

Estas cinco primeras preguntas esconden cierta trampa porque son las mismas que le hizo El Norte justo ahora hace un año cuando llegó a Valladolid. Quedaban entonces siete partidos y un ascenso tan complejo como esta permanencia. ¿Encuentra similitudes entre ambos retos? ¿Era más complicada aquella empresa que esta?

–Hay una diferencia importante, y está en lo que puedes perder. El año pasado no perdías nada y te podía venir el premio de meterte en la liguilla, y este año sí tienes algo que perder, que es la categoría. Esa es la diferencia a nivel mental. El año pasado estaba lejos y, aunque fuera remota, tenías una oportunidad. Era algo positivo por lo que pelear. No el estaba el factor negativo, que es el poder descender. La presión es mucho mayor ahora para el futbolista.

«La aparición del 'presi' es importante siempre que el mensaje sea positivo»

- Usted que ha estado más tiempo en un vestuario como jugador que como entrenador, ¿considera una ayuda que el presidente baje al vestuario a verse las caras con los jugadores?

–Creo que al final todos tenemos que estar juntos en esto. El vestuario es sagrado, pero la aparición del 'presi' es importante, siempre que el mensaje sea positivo. Carlos (Suárez) lo ha hecho muchas veces, Ronaldo lo ha hecho varias veces,... Siempre que estemos todos conectados y juntos, nos hace más fuertes. Nosotros no tenemos ese futbolista como Aspas en el Celta, Stuani en el Girona o De Tomás en el Rayo. Nuestra fuerza es el grupo.

- Viendo su trayectoria, solo ha vivido una situación similar en su último año de futbolista en el Levante. ¿Se asemeja?

–Sí, fue muy parecida. Estuve, de hecho, lesionado en el sóleo en la segunda vuelta y mi labor fue la de hablar con los chicos y limpiarles la cabeza para que se preocuparan solo de jugar al fútbol. También es verdad que en aquel equipo había gente muy veterana como Juanfran, Ballesteros, Del Horno,... y aquí no los tenemos.

Esa mochila que carga ahora el jugador no la tenía en octubre, ¿qué se hacía bien entonces que ha dejado de hacerse ahora?

–Los resultados. Cuando eres martillo, golpeas siempre. Todo lo que hacías salía bien. Y te atrevías. Ahora lo piensas un segundo, ¿lo hago o no lo hago?, ¿voy o no voy? Te acentúa la inseguridad.

Este periódico preguntaba esta semana a exjugadores que han pisado ese mismo vestuario fórmulas para elevar el estado anímico del grupo, y nos hablaban de incentivos que reforzaran la unidad del vestuario. Comidas, cenas, charlas,...

–Sí, sí. Estoy de acuerdo. Si te fijas, llevamos varios viernes metiendo actividades lúdicas para fomentar la alegría y desviar la tensión. Está claro que un buen clima sin reproches ayuda mucho más. Es la tecla que estamos intentando tocar para liberar a los jugadores, teniendo claro que la tecla más clara es el resultado.

Esos malos resultados han traído unos cuantos debates que en octubre eran utopía. El primero, el del miedo en los balones aéreos.

–Estamos obsesionados con el balón parado. La estadística nos dice que estamos sufriendo mucho con un porcentaje muy alto, y sin que sirva de excusa es cierto que somos un equipo bajo. Hemos dado un paso adelante en el balón parado fijo y ahora son los centros laterales los que nos hacen sufrir. Somos conscientes, lo hemos hablado, y espero que lo superemos.

«Dudas no tengo con ninguno de mis jugadores, tampoco con Masip. El jugador que sale lo hace con cero dudas»

Pero recular y dar un paso atrás ayuda...

–Todo ese tipo de situaciones suman, por eso vamos a intentar evitarlo. Si se evita el problema subiendo la línea defensiva, lo vamos a hacer. Si el problema es falta de concentración en el uno contra uno, lo barajamos también.

El segundo debate viene del primero, y ha arrastrado a Masip a tener dudas y transmitir inseguridad.

–Es verdad que esas dos acciones individuales ante Betis y Real Madrid le han puesto el foco. Jordi es un portero que nos ha dado mucho y nos tiene que seguir dando mucho, y dentro de esos problemas que hablábamos de los balones aéreos es un protagonista más. Y esas dudas no solo las puede haber de centro del campo hacia adelante, también el portero puede tenerlas.

¿Al técnico le ha generado dudas?

–Dudas no tengo con ninguno de mis jugadores, al final el partido cuando lo ves luego en casa te deja situaciones de falta de acierto, pero el jugador que sale al campo, sale con cero dudas. Y si sale Jordi es porque confiamos en él. Esta semana vamos a ver lo que pasa porque al final hay compañeros que también aprietan.

El tercero de los debates se asienta en el centro del campo, ya sea por falta de gasolina o de recambios.

–Al final cuando los resultados no acompañan, las dudas legan hasta con el entrenador e incluso con el preparador de porteros, el segundo, el utilero por si las medias aprietan más y cargan el gemelo... Todos estamos haciendo algo mal, eso es evidente. Por fases encontramos un Real Valladolid muy fuerte, se vio con la Real y con el Sevilla pero.... no te apoya ese resultado. ¿Por qué? Porque también tenemos esa fase menos buena que te castiga. Ahora bien, hay que juntarse para disipar esas dudas en el campo.

«Hervías venía para paliar las ausencias de Toni y nos hemos quedado sin los dos. Esa pérdida de potencial ofensivo lo hemos notado»

¿Y hay gasolina?

–No, en ese apartado estoy muy tranquilo. Manejamos datos que demuestran que a nivel físico estamos bien. Es solo un tema de cabeza porque al final corres, pero sin un fin. Sin sentido.

En esa búsqueda de alicientes cuesta encontrar uno mayor que la vuelta de Toni. ¿Nuestro Aspas?

–Bueno, Aspas es un jugador capital, pero Toni nos da muchas soluciones. Hervías venía también para intentar paliar la ausencia de Toni y al final nos hemos quedado sin los dos. Tenemos a Óscar (Plano) y Dani (Verde) en esa banda izquierda, pero no son especialistas. Y esa pérdida de potencial ofensivo lo hemos notado, sobre todo cuando ya vas justo.

Javier Yepes, extécnico del club, decía esta semana una frase lapidaria: «El jugador lo que quiere es que el presidente le pague, el entrenador le saque y el compañero le ayude». ¿Está de acuerdo?

–Si lo resumes puede ser así, pero yo soy un poco más romántico. Es verdad que la nómina es importante, que el entrenador le saque, pero al final creo que el futbolista es egoísta pero en estas situaciones deja de serlo. Otra cosa es que estuvieras en mitad de la tabla, pero ahora mismo el objetivo es tan fuerte.

No hablamos de un vestuario tóxico como tantas veces se ve en fútbol.

–No. Es un vestuario sensacional y superhumilde con gente que lleva mucho tiempo en el barro esperando esta oportunidad. Y no quieren desaprovecharla. Por eso les digo muchas veces que con lo que les ha costado llegar hasta aquí, que no lo perdamos por estar encogidos. Que lo perdamos porque el contrario sea mejor o por hacer de más, no de menos. Y aquí todo lo invidual pasa a un segundo plano porque todos, absolutamente todos, salimos beneficiados si el equipo se queda en Primera. El premio, juegues o no, va a sumar a todos. Esa falta de picardía de la que he hablado alguna vez es porque son muy buena gente.

«La falta de picardía que tenemos es porque es un vestuario sensacional con muy buena gente»

¿Echa en falta entonces alguien con mala uva en el vestuario?

–Sí, claro. Al final en fútbol tienes que tener de todos los ingredientes. Y ese ingrediente de ser más agresivo, de intimidar entre comillas al árbitro o al rival estamos escasos. Y lo tenemos que compensar con otros aspectos. Nos falta ese jugador que entiende el otro fútbol.

Quiero terminar volviendo a la entrevista de hace un año con El Norte recordándole una de sus respuestas. «Con el cambio de técnico todo se reactiva en un club y ello aumenta el rendimiento de todo el grupo». ¿Entiende el partido del domingo como una final para usted?

–No lo veo como una final pero entiendo que pueda resultar una final. Aún así, insisto en que confío en los jugadores y en mi trabajo, de ahí que sigamos buscando incentivos. Por eso esta semana les hemos dicho a los jugadores que llega cuerpo técnico nuevo, así que vamos incluso a cambiar el hotel de concentración previo al partido. Les planteamos una sensación nueva. Es como decir, en lugar de tener un técnico nuevo de fuera, por qué no montamos nosotros mismos ese escenario. La idea es pensar que no nos conocemos, empezar de cero, pero siendo nosotros los protagonistas sin tener que buscar un entrenador fuera. Cambiar hábitos y situaciones distintas.