Sergio, ese hombre

El técnico blanquivioleta ha pasado, para unos pocos, de ser dios a estar en el centro de la diana

Sergio, ese hombre
Eloy de la Pisa
ELOY DE LA PISA

Decir a estas alturas de la vida, o del siglo, que Internet ha cambiado la sociedad y la vida d e los seres humanos suena a perogrullada. Y probablemente lo sea. Y hay uno de los aspectos del cambio social que ha introducido la red de redes que, en el mundo del fútbol, es especialmente significativo: ha convertido a unos pocos en la voz de todos. En especial cuando vienen mal dadas. Y si a la potencia de las redes sociales o de los comentarios en las webs para crear estados de opinión le añades ese caracter tan español de lo trágico, que convierte lo negro en blanco y lo blanco en negro a partir de detalles, tenemos ya el cóctel perfecto para que el puré de la incongruencia se adueñe del debate.

¿Cómo es posible que Sergio fuera en junio un dios y ahora un cobarde sin nivel para la primera división? ¿En qué cabeza cabe que muchos de los que en su día hacían volar epítetos elogiosos hacia el técnico ahora lo comparen con entrenadores como JIM? Ni es posible ni cabe. Simplemente, hay algunos que lo dicen y hay algunos que lo argumentan, pero ni son muchos ni son todos. Aunque lo parezca.

Sergio González no está cuestionado, ni en la picota, ni su trabajo es mirado con lupa. Todo lo contrario. Aunque algunos se empeñen en hacer ruido para que el sonido del bombo impida oir a los violines, no se ve por lado alguno malestar mayoritario entre los aficionados por el trabajo del preparador blanquivioleta. Y el que menos lo está es Ronaldo, que ve estas situaciones con una perspectiva que no posee ningún seguidor del equipo.

Que el Real Valladolid, como equipo, se parece poco al de octubre es una evidencia. Pero eso le pasa a todos los equipos. Estamos donde sabíamos que íbamos a estar. Y lo sabemos desde agosto. Otra cosa es que algunos se hubieran hecho ilusiones por el buen inicio, pero de esa manera solo se logra que los árboles no te dejen ver el bosque.