Los siete pecados capitales que agudizan la crisis del Real Valladolid

Masip se lamenta tras el gol de Wu Lei, tercero del Espanyol el pasado sábado. /LOF
Masip se lamenta tras el gol de Wu Lei, tercero del Espanyol el pasado sábado. / LOF

Los de Sergio González deben retomar su identidad de equipo agresivo, ser fiel a su estilo, cuidar los detalles y minimizar al máximo despistes que le cuestan puntos

Luis Miguel de Pablos
LUIS MIGUEL DE PABLOSValladolid

Dice Patricia Ramírez, la psicóloga que alcanzó la vía del éxito a través del fútbol, que la mente también juega. '¿Por qué no entrenarla?', repite desde que fichó por el Betis de Pepe Mel y el Mallorca de Goyo Manzano. Viene su pregunta a cuento porque la semana pasada reconoció Sergio González haber trabajado la mente de sus jugadores, sin entrar a valorar si se había hecho autocrítica en el vestuario. Un concepto éste que se infravalora en el mundo del deporte y que la propia psicóloga considera fundamental en escenarios de crisis. «Oye, esto ha pasado, no puedo estar rumiándolo, ni mirando atrás, ni pensando en cómo podría cambiar el pasado», aconseja la psicóloga. Se trata de reconocer lo que ha pasado y asumir que lo que se puede cambiar es lo que está por llegar... Y cambiar el futuro requiere de corregir lo que has hecho mal en el pasado más reciente. Asumir los 'pecados capitales' que se han cometido' para llegar a este punto.

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1 Falto de intensidad y chispa

No es ningún secreto que un equipo que no llega a la calidad de sus rivales tiene que exponer algo más en el campo para igualar fuerzas. Ese punto extra que sí tuvo en la primera vuelta gracias a la frescura de toda la plantilla y que le ayudó a sorprender a rivales a priori superiores con una intensidad en el campo que facilitaba llegar un segundo antes a todos los balones.

Sin esa agresividad y chispa fundamentales para anticiparte en cada acción, todas las líneas se han ido resintiendo con el paso de las jornadas y ahora mismo no hay una sola que se salve de la quema. Sí hay jugadores que asoman la cabeza en momentos puntuales de forma aislada, pero el grupo, la fuerza del colectivo a la que tanto hace referencia el técnico, ha perdido consistencia por toneladas. De la última derrota ante el Espanyol baste reseñar que la primera falta cometida llegó en el minuto 40, lo que da buena cuenta de la falta de intensidad con la que el equipo salió al campo.

Un escenario que no es nuevo y que en Barcelona se repitió en los primeros minutos de ambas partes.

2 Salida al partido

No es la primera ni será la última vez que un equipo marca antes de que se cumpla el primer minuto de partido. Lo realmente grave es que un grupo que pelea por la permanencia, y que viene de perder cuatro de sus cinco últimos compromisos, salga con la caraja encima y se permita el lujo de empezar en desventaja antes siquiera de tocar el balón por primera vez.

Diego López detiene el lanzamient ode penalti lanzado por Guardiola.
Diego López detiene el lanzamient ode penalti lanzado por Guardiola. / Quique García-Efe

El gol a los 18 segundos de Borja Iglesias podría quedarse en anécdota si no fuera porque hay antecedentes esta misma temporada de falta de tensión en los primeros minutos. Cuando un equipo está al límite en todas las comparaciones posibles con su rival, cualquier detalle cobra un valor doble de la misma forma que cualquier despiste penaliza al máximo. Y en este apartado, el de los despistes, el Valladolid es alumno aventajado en la segunda vuelta del campeonato en la que ha acumulado errores especialmente graves, caso del tanto a los 18 segundos o el segundo al fallar en la marca de Borja Hermoso en el segundo palo.

3 Cambio de sistema o de jugadores

No se ha desviado Sergio González ni un centímetro del patrón inicial hasta que han venido curvas, y cuando éstas han estado encima la respuesta no ha sido la esperada. No quiere decir esto que el equipo no esté capacitado para jugar con una defensa de cinco, con cuatro y un cabecero de área, sin extremos o con dos delanteros. Solo que el técnico ha optado por sacudir el árbol en busca de una reacción y lo que ha conseguido es un volantazo que ha llevado al grupo a la cuneta. Como en todo giro brusco es obligado llevarse por delante varios nombres, y en la última apuesta quedaron tocados los de Verde, Míchel y los extremos Keko y Hervías.

Que solo se equivoca quien toma decisiones es una máxima en fútbol tan sagrada como aquella de que solo falla el penalti quien lo tira, pero en situaciones de extrema necesidad uno se queda con el consejo de quien más sabe. Y precisamente un entrenador de postín ponía sobre mi mesa no hace tanto una fórmula tan acertada y válida contra las crisis como cualquier otra: 'Pon a los once mejores en su puesto y mantén el estilo'.

4 Sin recambios de garantías

En este 'pecado' poco tiene que ver el vestuario, mucho menos el entrenador, y sí el hecho de convivir con la losa de competir con el presupuesto más bajo de la liga.

La plantilla da lo que da de sí y se puede estirar lo justo, y en esta máxima entra la falta de competencia en determinados puestos que ha hecho que haya jugadores que acumulen minutos por encima de su estado de forma. Sucedió con Ünal hasta la llegada de Guardiola –probablemente la competencia desde principio de temporada le hubiera llevado a jugar la mitad de lo que ha jugado–, y también en el caso de Míchel en las últimas semanas. Teniendo una calidad contrastada, lo que el técnico ha visto en el banquillo no ha dado para sustituirle cuando le ha llegado el bache físico.

De igual manera, cuando piezas básicas como Alcaraz han necesitado descanso por molestias física o simple agotamiento, el equipo se ha resentido notablemente.

5 Presupuesto exiguo

No hay nada peor que decirle a un vestuario que su calidad no alcanza para igualar fuerzas con sus rivales. Y en este sentido, resulta más que evidente que en la segunda vuelta y a medida que avanzamos fechas hacia el final del campeonato, cada vez se perdona menos y las individualidades que cotizan más en el mercado salen a flote. Ni los grandes perdonan lo que sí concedían a principios de curso, ni los aspirantes a grandes abren la mano, ni tampoco el resto está dispuesto a dejar escapar oportunidades.

Y en este escenario de estrecheces es cuando aparecen los 'ceros' del talonario, caso del Espanyol con Borja Iglesias o Wu Lei, el Betis una semana antes,... o el Girona de Stuani en campo del Rayo Vallecano esta misma jornada.

6 Sin gol, da igual todo lo demás

Y si no, que se lo pregunten al Getafe, que ha encontrado en Jaime Mata una mina de valor incalculable. Qué decir de un equipo que sabe lo que es tenerle de su lado y que ahora va a pelear hasta el último segundo por la permanencia.

Sin un '9' que le saque de apuros, el Valladolid debe encomendarse a una línea de creación que ha bajado varios peldaños en las últimas semanas. Y en esto tienen que ver la chispa y falta de agresividad mencionados anteriormente. La línea a seguir en el caso de Guardiola, por otro lado, es la que mostró en el último partido ante el Espanyol, peleando balones que parecían perdidos.

7 Atar los partidos en casa

Debía serlo antes de empezar el curso, por supuesto en plena competición, pero ahora se ha convertido en pecado capital no sacar adelante los partidos en Zorrilla. Siete son las que quedan por jugar como anfitrión, de las doce jornadas que restan, y los puntos se van a hacer más que necesarios ante Real Madrid, Real Sociedad, Sevilla, Getafe, Girona, Athletic y Valencia.

Y es que de aquí a que termine la temporada el 19 de mayo, los puntos en Zorrilla deberían ser considerados como monedas de oro que guardar en un cofre. Las mismas monedas que la psicóloga Patricia Ramírez pedía al vestuario del Betis que guardara por cada victoria lograda en aquel sufrido curso del 2012.