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El exárbitro Juan Carlos Alonso analiza la actuación de Gil Manzano en el Real Madrid-Real Valladolid

Gil Manzano, al fondo en la foto, sigue de cerca una jugada del encuentro./Javier Soriano-AFP
Gil Manzano, al fondo en la foto, sigue de cerca una jugada del encuentro. / Javier Soriano-AFP
JUAN CARLOS ALONSOValladolid

El árbitro internacional Gil Manzano, englobado dentro del grupo de élite de UEFA, fue el encargado de dirigir un encuentro disputado con mucha nobleza entre madrileños y pucelanos.

El extremeño entendió tal condición del partido y no se complicó al señalar con acierto las pocas faltas que cometieron ambos equipos; en especial el Real Valladolid que cometió siete (dos en la segunda mitad). El extremeño sólo amonestó a Asensio por evitar un ataque prometedor al agarrar a un jugador pucelano. Debió amonestar a Ramos por dar una patada temeraria por detrás a Verde cuando este recibía el balón.

Destacó su buena colocación, tanto con balón en juego como parado. Buscó siempre una posición lateral cuando llegaba al área, lo que le permitió tener una buena perspectiva en la zancadilla de Calero a Benzemá cuando este se marchaba hacia la portería que supuso el penalti. Del mismo modo acertó en señalar saque de meta en un forcejeo entre Suárez y Odriozola debido a que los dos se estaban agarrando. Aplicó la ventaja con criterio, en particular la concedida al Real Valladolid en campo propio por falta sobre Moyano que terminó con una clara ocasión de Toni. Los asistentes estuvieron acertados, como en la jugada que Antoñito se quedó mano a mano con el portero belga al habilitarle Odriozola. Buen arbitraje del dombenitense que es una garantía y dirige con maestría los encuentros que arbitra.

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