Los sospechosos habituales del Real Valladolid

El autor del artículo defiende las figuras de Borja Fernandez y de Javi Moyano

Moyano, Míchel y Borja hablan con el árbitro en el partido del Real Valldolid disputado en Balaídos./Ramón Gómez
Moyano, Míchel y Borja hablan con el árbitro en el partido del Real Valldolid disputado en Balaídos. / Ramón Gómez
CARLOS PÉREZ

No conozco ni a Borja ni a Moyano. No quiero que me regalen su camiseta. Ni siquiera que me inviten a un café. Y me parece muy triste tener que empezar una columna de opinión poniendo vendas sin haber heridas. Pero a muchos les escuece que haya gente (bastante) que piense como yo. Que conste que no quiero convencer a nadie de las virtudes como futbolistas de Borja Fernández o Javi Moyano. Si hay gente que pone pegas a CR7 o a Messi, cómo no se va a criticar a estos.

Escribo estas letras a modo de reparación a nuestros capitanes. Son los que yo llamo los sospechosos habituales, los que están en las miras de todos en cualquier derrota. Dos jugadores a los que ciertos aficionados (no muchos, pero sí ruidosos) revisan cualquier jugada a modo de VAR para echarles la culpa. Da igual que hayan transcurrido veinte pases y dos minutos de partido, que siempre habrá un momento en el Borja o Moyano hubieran podido hacer otra cosa.

La crítica deportiva puedo entenderla. Yo mismo he sido crítico en alguna ocasión con ellos. Lo que me supera es la falta de respeto. Ver cómo en redes sociales se ha gestado una campaña que se ensaña e insulta a dos de los capitanes del equipo hace que me hierva la sangre. Y más cuando en muchas ocasiones se hace nombrándolos y desde el anonimato. Me duele porque si algo no puede ponerse en duda es la entrega y el compromiso de ambos. Me duele porque es muy injusto llamar exfutbolista a alguien que con treinta y siete años tiene más ilusión que muchos jugadores que empiezan. Y sobre todo me duele porque estoy seguro de que estos futbolistas sufren más por una derrota que por lo que se dice de ellos.

Fijaos que podría meter a Míchel en este grupo de sospechosos habituales. Que un posible bajón físico o anímico alguien lo haya confundido con temas extradeportivos me parece justo e irresponsable.

Son pocos pero ruidosos. Recuerdo el primer partido de liga en el recibimiento al equipo en aquel lejano partido contra el Barça, que las dos mayores ovaciones fueron hacia Sergio González y hacia Borja mientras bajaban del autobús. Y yo que pensaba por lo que leía en Twitter que la gente no le quería, me llevé una sorpresa. Agradable, por cierto. Pero está bien que se sepa que lo que pasa en Twitter no representa a toda la afición.

Ya sé que la camiseta del Real Valladolid está por encima de las personas y que querer nuestro escudo no es condición suficiente para vestirla. Por eso insisto en que se puede y debe debatir sobre cualquier persona que pertenezca al club, pero desde el respeto. Y esto os lo digo con la legitimidad moral que me da no saber si las posibles renovaciones de ambos son positivas.