Al Real Valladolid la suerte le debe pillar trabajando

El autor del artículo señala el camino por el que debe ir el equipo en los próximos partidos

Los jugadores del Real Valladolid durante un entrenamiento. /Gabriel Villamil
Los jugadores del Real Valladolid durante un entrenamiento. / Gabriel Villamil
CARLOS PÉREZ

Llevo un tiempo siendo optimista cuando os mando estas líneas cada viernes. Veía al equipo implicado, salvo la cobardía mostrada en el segundo tiempo de Butarque. Llevo tiempo diciendo que justificar la calidad de la plantilla por el presupuesto es un error. Y llevo tiempo diciendo que los partidos no se merecen, se ganan. Por eso creo que estamos donde nos merecemos, aunque alguna decisión arbitral podría haber cambiado nuestros números. Pero eso también forma parte del fútbol.

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Esta semana leíamos en estas páginas un artículo de Juan Antonio Pardal donde nos decía que esta temporada habíamos perdido los mismos puntos del minuto ochenta en adelante que los que habíamos ganado. Sin embargo tenemos la percepción de que tenemos mala suerte. Esa percepción que hace poco teníamos de que la culpa era del VAR ahora la hemos cambiado por la mala suerte.

Si nos quedamos con el titular de Pardal, podemos decir que no hemos tenido mala fortuna, pero en el desarrollo del artículo nos recuerda cómo se han producido esos partidos y vemos que sí, que somos unos desgraciados de manual.

El caso es que no quiero que nos escudemos en la mala fortuna para justificar nada. La mala suerte es la justificación del que se rinde. Desconozco quién es el que dijo la frase de que la suerte es como el Tour de Francia, que llevas esperándolo todo el año y cuando llega te quedas dormido, pero es genial. Se trata de estar despierto para aprovechar la fortuna. Incluso de llamar a la fortuna. Si no tiras a puerta no tendrás la suerte de que el portero falle.

Quiero que el equipo crea que esto se saca gracias al esfuerzo, al compromiso y al buen juego y no que crean que la fortuna nos va a devolver lo que nos ha quitado. Confío en Sergio y en su discurso, aunque en ocasiones le he criticado por falta de autocrítica (creo que su discurso puertas afuera no es el mismo que dentro del vestuario).

Hoy en Vitoria hay que salir convencido de la victoria. El fracaso no será perder, será no intentarlo. Olvidarnos de la suerte y jugar como lo hemos hecho en muchos partidos es la mejor forma de que la suerte nos pille despiertos.

Pero una cosa es verdad respecto a la percepción de la suerte. El hecho de que hayamos creído que jugamos contra doce cada partido (o trece) ha hecho que la semana en la hemos caído a puestos de descenso, sea en la que mejor ambiente ha habido en torno al equipo de fútbol. En esto hemos tenido suerte.