el tamaño sí importa

El autor repasa el primer gol anulado al Valladolid en Sevilla, sustituyendo a Toni y Ünal por Bale y Asensio, y habla del mal uso del VAR

Antoñito trata de llegar al balón antes que André Silva. /R. Gómez
Antoñito trata de llegar al balón antes que André Silva. / R. Gómez
JUAN Á. MÉNDEZValladolid

El VAR me parece un avance necesario, imprescindible incluso, pero debería tener un mayor componente de objetividad o, al menos, que las situaciones se interpreten siempre bajo un criterio unificado y no tengan en cuenta la dimensión o el grado de influencia de los actores que forman parte de la escena. ¿Se imaginan que en lugar de Toni Villa es Bale el que se encuentra delante del portero del Sevilla y el que dispara es Asensio y no Ünal? Seguro que el árbitro desde Las Rozas no habría negado el gol, porque por mucho que quieran envolverlo, es más sencillo anular la diana al Real Valladolid que a un grande. Y es ahí donde falla el sistema. No hay equilibrio. Y mucho menos después de ver repetida la jugada con la cámara 360. El portero del cuadro andaluz nunca habría llegado al disparo y Toni no le resta visibilidad, por lo que el tanto debería haber subido al marcador.

Como los protagonistas son el Real Valladolid y el Sevilla, el nuevo y pomposo líder, la jugada ya está escondida en el baúl, pero no es justo que un sistema, que debe aportar luz a acciones donde el ojo humano necesita un refuerzo tecnológico, cuente con un criterio dispar en función del colegiado que lo valore. Esta semana hay otro ejemplo flagrante de lo que comento. Ocurrió en el choque entre el Athletic y el Getafe, en el que ni el árbitro físico ni el que responde desde el VAR tuvieron a bien revisar el agarrón a Mata dentro del área en el lance que precedió al pitido final. ¿Creen que si hubiera sido en el área del conjunto madrileño, el VAR habría cerrado la persiana sin analizar el penalti? Seguro que no.

Este tipo de situaciones son las que aportan un notable descrédito para una tecnología que ha llegado al fútbol para mejorarlo, no para que, una vez más, la subjetividad de quienes deciden incida sobre el resultado. Tanto LaLiga como el estamento arbitral deberían juntarse una tarde, o diecisiete si es necesario, para afinar su uso y evitar que, como en Sevilla o Bilbao, el tamaño sí que importe.

En el plano futbolístico, el Real Valladolid mereció al menos un punto. Ünal mejoró a Cop, pero el conjunto blanquivioleta necesita que estas prestaciones aparezcan también cuando actúa de inicio. Sergio optó por Borja para contener la creatividad sevillista y sacrificó a Leo Suárez, algo que aportó estabilidad y empaque. A pesar de los últimos resultados, el ADN continúa intacto y el equipo compite ante cualquier oponente. Eso sí, sumar los tres puntos ante el Leganés resultará fundamental para que el bache no se convierta en boquete y para evitar que el calendario posterior arranque las primeras dudas del curso.

 

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