El tamarindo

Carlos Suárez y Miguel Ángel Gómez rodean a Toni Villa en la presentación del acuerdo con el futbolista para ampliar su contrato en diciembre de 2017./G. Villamil
Carlos Suárez y Miguel Ángel Gómez rodean a Toni Villa en la presentación del acuerdo con el futbolista para ampliar su contrato en diciembre de 2017. / G. Villamil
CARLOS PÉREZ

La semana pasada hablando de Calero escribía que la prioridad de la dirección deportiva del Real Valladolid debiera ser sacar dos 'Caleros' al año en vez de renovar a cualquier precio al de Boecillo. En ese sentido creo que la dirección deportiva lleva trabajando en buena dirección desde hace unos años. Me atrevería a decir que desde la época de Braulio y Cata el trabajo sobre las categorías inferiores ha cambiado y se trabaja en ese sentido. La apuesta por Miguel Ángel Gómez me parece acertadísima y con un método de trabajo que compararlo con el de Braulio y su equipo es como comparar escribir a máquina o hacerlo con el mejor editor de textos del mercado.

Hemos visto esta semana en estas páginas cómo se va a ampliar el área de la dirección deportiva. Y agrada ver cómo hay profesionales dedicados únicamente a la cantera y al seguimiento de jugadores sub-23. Algo que ha estado durante muchos años abandonado, ahora parece que se ha convertido en el pilar en el que se pretende sustentar el futuro del club.

Hay un aspecto que me sorprende más y es que haya departamentos encargados en formar a los entrenadores y en que haya una metodología común. O sea, hay un plan y se están destinando recursos materiales y humanos para que salga bien.

Desde la base, muchos padres que llevan a los niños a las escuelas del club me cuentan la importancia que dan los entrenadores en formar a los niños y en que tengan comportamientos deportivos, inculcándoles la importancia de los estudios. Incluso los padres son objeto de esa formación para que tengan un comportamiento ejemplar en la grada durante los partidos.

El caso es que todo este trabajo no va a dar fruto a corto plazo. Al igual que el el Tamarindo que tarda en crecer diez años, este trabajo de las categorías inferiores tardará en dar frutos. A corto plazo, siempre saldrá alguna perla, pero más consecuencia de la estadística que del trabajo. Pero llegará el día en que cada temporada podamos presumir de consolidar a varios jugadores y sacar un rendimiento deportivo y porqué no económico de esta labor. Llegará el día en que daremos por buena la venta del Calero de turno, porque en el B hay un central que apunta más maneras que él.

Yo estoy muy contento por la marcha del equipo esta temporada, pero me produce más satisfacción saber que por este camino a la larga de llega más lejos, más alto y más fuertes.