Tebas, la censura y la protesta del Real Valladolid

Entiende el autor algunas de las actitudes del presidente de la LFP, pero considera que coartar la libertad de información no es la manera de promocionar el producto

Javier Tebas, presidente de la LFP/
Javier Tebas, presidente de la LFP
CARLOS PÉREZ

Después de la tempestad llega la calma. Una victoria balsámica por cómo y ante quien se produjo trae algo de calma a la ciudad y al equipo. Sólo la victoria del Rayo ante el Alavés vino a enturbiar las buenas noticias del fin de semana. Pero en Zorrilla y en Mendizorroza ocurrió algo más que también ha tenido repercusión, aunque solo haya sido en las dos ciudades. Tanto en Valladolid como en Vitoria hubo una protesta multitudinaria al comienzo de ambos partidos. Como sabéis en Valladolid nos quejábamos de los arbitrajes sufridos esta temporada y en Vitoria se protestaba por el partido de los lunes.

En ambos casos la protesta fue silenciada por la tele y evitaron dar imágenes del tifo de Valladolid con las tarjetas rojas y de la protesta de las peñas que entraron cinco minutos tarde al estadio en Vitoria. Esto unido a unas declaraciones de Tebas en un programa de radio nocturno donde defendía por qué las entrevistas a pie de campo estaban dirigidas han provocado que se empiece hablar de censura. Y acostumbrado a hacer de abogado del diablo, vuelvo a defender la postura de Tebas.

No es que me guste que se oculte que dos aficiones hagan una protesta contra La Liga, dicho de forma genérica. También me parece mal que un periodista a pie de campo no pueda preguntar a los entrenadores o jugadores lo que él crea conveniente. Pero entiendo que se haga.

La Liga por encima de una competición es un producto, nos guste o no. Un producto que se vende por todo el mundo y que es lo que hace que los clubes perciban un auténtico dineral de los mediadores televisivos. Y la imagen que se debe dar es perfecta. Cuidar que la U televisiva de impresión de lleno, el césped bien cortado y en buen estado, publicidad corporativa que coincida con los colores del estadio y todas esas medidas que de forma aislada nos parecen absurdas hacen que la imagen sea la de un producto que quieres comprar.

Dice el refrán, que la caridad bien entendida empieza por uno mismo. Y creo que La Liga está vendiendo muy bien el producto, pero a costa de fastidiarnos a los de casa. Cosas como el partido de los lunes, hacernos jugar el día de Reyes a las cuatro de la tarde o poner un Sevilla-Betis un Domingo de Ramos a las dice de la mañana son más propias de un saboteador que de alguien que esté de tu parte. Sobre todo porque el producto se va a vender igual de bien teniendo contenta a la gente de casa.

Señor Tebas, me parece fenomenal que usted quiera hacer ver a los chinos que nuestra liga no está tan amañada como un combate de wrestling, pero es necesario que nos escuche a los socios. Esconder una protesta no significa que no haya existido.