Tiempo de reflexi

«Los futbolistas deben apartar su mirada de la clasificación para no caer en falsas expectativas que generen frustración cuando el resultado reste en lugar de sumar. En dos derrotas cambias de vecino sin enterarte», propone el autor

Los jugadores saludan tras el empate frente al Eibar./CARLOS ESPESO
Los jugadores saludan tras el empate frente al Eibar. / CARLOS ESPESO
JUAN ÁNGEL MÉNDEZValladolid

A la vuelta de tres partidos sin ganar, creo que es el momento de recuperar el relato de mi padre. Siete puntos por encima del descenso. Es lo único en lo que debe centrarse el Real Valladolid, lo demás son fuegos de artificio y posibles distracciones que solo generarán frustraciones y convertirán el suelo firme en terreno pantanoso.

El encuentro ante el Eibar representa una señal de todo lo que queda por venir. La mejor noticia es el empate y el hecho de sumar un punto que sitúa a los de Sergio un centímetro más cerca de la permanencia. En lo futbolístico, el Pucela compitió con solvencia durante el primer acto, pero se descompuso tras el descanso. Alcaraz y Míchel perdieron el hilo en el centro del campo y el esquema se partió para fabricar un chorreo de ocasiones en contra. Dio la sensación de ser un derrumbe físico, más que balompédico, aunque no está de más detenerse en el detalle para encontrar las grietas que despejaron el camino del Eibar.

El carácter que destila el Real Valladolid de Sergio, siempre combativo, se alió con la fortuna y Zorrilla amarró un empate que por juego estaba más en el vestuario visitante que en el propio. Esto debe hacer despertar del sueño a un equipo que sigue necesitando gol y que apenas generó oportunidades ante el Eibar, más allá de las bombas que brotan de la zurda de Verde.

El descanso por los compromisos de las selecciones es el mejor momento para que el Real Valladolid reflexione sobre el desplome que vivió en la segunda parte ante un Eibar que fue mejor incluso con diez. No es tiempo de encender alarmas, pero sí de tener los pies en el suelo y no desviar un ápice la atención de lo verdaderamente importante. Y en este punto, los futbolistas deben apartar su mirada de la clasificación para no caer en falsas expectativas que generen frustración cuando el resultado reste en lugar de sumar. En dos derrotas cambias de vecino sin enterarte.

La armadura defensiva y la actitud siguen intactas, lo mismo que el gol, que continúa ocupando un sitio preferente en el rompecabezas blanquivioleta. Ünal tiene el concepto del trabajo grabado a fuego en su libreta, pero se atasca en el apartado ofensivo. Que Cop le complemente puede aportar verticalidad, sobre todo en casa, pero eso también podría restar capacidad al fútbol combinativo que posee el ADN del Real Valladolid. Seguro que Sergio exprimirá estos días sus ideas para girar un punto más la rosca y convertir en una anécdota el bajón de su equipo contra el Eibar. De momento, en la sala de prensa, ya extrajo las primeras conclusiones. Conociendo su 'modus operandi', es más que posible que haya cambios ante el Sevilla para revitalizar de nuevo su once tipo.

 

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