Torquemada, el medio centro del Real Valladolid que debutó y se despidió ante el Athletic

El medio centro defensivo fue esencial para los blanquivioletas durante muchas temporadas, pero la llegada de Helenio Herrera y una derrota en San Mamés acabaron con su carrera

Equipo del Real Valladolid el día en que, tras vencer al Real Murcia, ascendió a primera división el 28 de marzo de 1948. De pie: Soler, Vaquero, Coque, Busquet, Pablito, Torquemada y Tapia. Agachados: Lasala, Pedrín, Juanco y Ortega./
Equipo del Real Valladolid el día en que, tras vencer al Real Murcia, ascendió a primera división el 28 de marzo de 1948. De pie: Soler, Vaquero, Coque, Busquet, Pablito, Torquemada y Tapia. Agachados: Lasala, Pedrín, Juanco y Ortega.
JOSÉ MIGUEL ORTEGAValladolid

Los aires innovadores de la WM que Helenio Herrera trajo al fútbol español fueron el fin de la brillante carrera de Belarmino Torquemada, el gran medio centro que defendió la camiseta del Real Valladolid durante nueve temporadas, disputando 114 partidos oficiales en tercera división, 75 en segunda y solo uno en primera, el de su presentación y despedida.

El sistema táctico que empezaba a hacer furor en todo el mundo y que aún no se había aplicado en España, encontró en el Real Valladolid el conejillo de indias que H.H. necesitaba para convertirse en uno de los entrenadores más laureados e influyentes del mundo. El viejo esquema de dos defensas, tres medios y cinco delanteros se había quedado obsoleto y el primer equipo en aplicarlo en nuevo país –sin mucho éxito, por cierto- fue el Pucela, que debutaba en primera división el 12 de septiembre de 1948, nada menos que frente al Atlético de Bilbao, en San Mamés.

Don Helenio presentó una alineación revolucionaria que sorprendió a todo el mundo, incluidos los jugadores blanquivioletas, con tres defensas, dos medios, dos interiores algo más retrasado y tres hombres en punta, los dos extremos y el delantero centro. El problema fue que el flamante técnico del Valladolid no debía conocer aún las características de la plantilla y terminó pagando muy cara su osadía, pese a que al término de la primera parte las espadas estaban aún en todo lo alto.

Belarmino Torquemada, posando en el estudio de Garay, tras el ascenso a primera división
Belarmino Torquemada, posando en el estudio de Garay, tras el ascenso a primera división

Zarra abrió el marcador a los 14 minutos, pero dos más tarde Rafa Yunta empató cabeceando a la red la pelota sacada desde el córner por Revuelta, un tanto histórico pues fue el primero de los vallisoletanos en primera división. El propio Revuelta puso en ventaja a los visitantes en el minuto 29, aunque antes de concluir el primer tiempo, Gainza y Zarra restablecían la ventaja de los leones.

La verdad es que las innovaciones tácticas del Valladolid crearon confusión al Atlético de Bilbao –Franco había prohibido usar nombres anglófonos, como Athlétic- que pese a su ligera ventaja en el marcador, no tenía nada claro el desenlace del partido. Ocurrió, sin embargo, que los vallisoletanos no supieron mantener la disciplina táctica del nuevo sistema y además acusaron el esfuerzo físico de la primera parte, y en la segunda fueron materialmente barridos por su rival.

Tres goles de Panizo, uno de ellos de penalti, y otro de Zarra sentenciaron el debut de los blanquivioletas en la máxima categoría, por un sonrojante 7-2, del que H. H. responsabilizó al portero Rico y, aunque no lo dijera, a Belarmino Torquemada, que por primera vez en su dilatada carrera, actuó de defensa central, hasta el punto de que no volvió a jugar ningún partido oficial con la camiseta del Valladolid, equipo en el que siempre había sido titular desde su llegada en la temporada 1940-41.

Belarmino Torquemada Miguel (Baracaldo 11-9-1917) se incorporó al conjunto vallisoletano con 23 años de edad y una prometedora carrera, auspiciada por el entonces entrenador del Pucela, Juan Bilbao «Juanín», que lo conocía bien de sus primeros pasos en el equipo baracaldés.

Dotado de un físico extraordinario –medía cerca de un metro noventa- y de un gran sentido de la colocación, fue el medio centro indiscutible del Valladolid durante toda su trayectoria. A su derecha y a su izquierdo jugaron mucho futbolistas, como Estrada, Barrios, Tellados, Rufo, Leoncito, Cortés, Estomba, Pablito, Patier y Ortega, pero él era inamovible, como un pivote en torno al cual giraba todo el equipo.

Tanto había calado su trayectoria en el club, que los directivos le ofrecieron un partido homenaje frente al Real Madrid nada menos, que los blancos ganaron por 2-4, el día 7 de abril de 1946, cuando su figura brillaba aún en todo su esplendor. Pero los nuevos tiempos trajeron al viejo Zorrilla a Helenio Herrera y su revolución táctica que se convirtió en la sentencia de un gran futbolista que no pudo o no le dejaron adaptarse a la WM en la que un medio centro no tenía sitio.

Torquemada no volvió a jugar ningún partido oficial después del descalabro de San Mamés y ya con 32 años abandonó el Valladolid para enrolarse durante la temporada 1949-59 en la U.D. Salamanca, cuya camiseta defendió en 11 partidos.

Retirado del fútbol regresó a su casa en el Paseo de Zorrilla, frente al viejo escenario de sus éxitos, paseando cada mañana con su perro los recuerdos de un tiempo pasado que, sin duda, fue mejor, como lo demuestra su extraordinaria hoja de servicios con el club blanquivioleta, cuya camiseta vistió en 190 partidos oficiales durante las nueve temporadas que jugó en el Valladolid, 114 en tercera, 75 en segunda y 1 en primera. Belarmino Torquemada murió el 23 de abril de 1995, a los 80 años de edad, en una residencia de la tercera edad, en Olmedo.