Real Valladolid

Tres centrales, dos carrileros, sin extremos y creciendo

Pablo Machín da instrucciones en el partido del Sevilla frente al Real Sociedad. /JUAN HERRERO-EFE
Pablo Machín da instrucciones en el partido del Sevilla frente al Real Sociedad. / JUAN HERRERO-EFE

Pablo Machín, entrenador del próximo rival del Pucela consolida su sistema de juego en un 'grande' como el Sevilla

Fernando Bravo
FERNANDO BRAVOValladolid

Su llegada a la primera línea del fútbol nacional está jalonada de los tropiezos necesarios para alcanzar el éxito. En marzo de 2014 dejó su Soria natal para ingresar en un Girona que braceaba agónico en los últimos puestos de Segunda. Entonces, Pablo Machín (Soria, 1975) no había descartado la idea de dejar su faceta de técnico para volver dar clases de Educación Física. Pero en Gerona, después de trastabillarse en los últimos compases de las temporadas 2014/2015 y 2015/2016, explotó y saltó despedido hasta Sevilla, uno de los grandes clubes de 'la mejor Liga del mundo' donde, trece jornadas después, sigue demostrando que su sistema de juego con tres centrales y dos carrileros tiene plena vigencia y gran efectividad, como lo certifica una clasificación en la que ha alcanzado en el segundo puesto, solo por detrás del Barcelona.

Pablo Machín no había aplicado este sistema durante su época como primer entrenador del Numancia. En Soria se confirmó la máxima de que nadie es profeta en su tierra y tampoco le acompañaron los resultados. Las siete temporadas que sumó como entrenador del Numancia B, segundo entrenador del primer equipo (incluida una temporada en Primera) y, finalmente primer entrenador, ya en Segunda, concluyeron con su salida, entre lágrimas, y el compromiso del presidente, Francisco Rubio, de que siempre tendría las puertas del club abiertas.

Machín, sin embargo, había ensayado la defensa de tres centrales y dos carrileros, en lugar de laterales puros, en las categorías inferiores del Numancia, poco después de colgar las botas tras una lesión de rodilla.

Tras dejar el banquillo del Numancia, Pablo Machín estuvo media temporada en el dique seco hasta que recibió una llamada del Girona. Oriol Alsina, entonces director deportivo del equipo catalán lo reclamó para evitar el descalabro del equipo catalán que ocupaba el último puesto de la clasificación.

A la tercera, a Primera

Su aventura catalana fue todo un éxito. En la primera media temporada con el Girona dirigió 13 partidos en los que sumó 6 victorias y 3 empates, que le valieron para mantener la categoría. Estabilizado el equipo, Machín protagonizó dos temporadas consecutivas en las que rozó el ascenso. Fue en la tercera cuando o logró.

Machín, con sus tres centrales estuvo a punto de ascender en su primera temporada completa con el Girona. Con los ya expucelano Becerra y Mata, en la portería y en punta, llegó al último encuentro de la competición en segundo puesto:ascenso directo. Sin embargo, un empate con el Lugo le obligó a disputar un rocambolesco 'play-off', del que fue apeado a las primeras de cambio. Después de ganar a domicilio al Zaragoza (0-3) y con la euforia del inminente triunfo, los maños se impusieron por un 1-4 en Gerona que dio prevalencia al doble valor de los goles a domicilio. Willian José, ahora jugador de la Real Sociedad, marcó los dos primeros goles, que anunciaban el desastre . La temporada siguiente, un pletórico Machín que mantenía toda la confianza del club, terminó la liga regular en cuarta posición, con experiencia ya en la promoción. Ysuperó el primer 'round' ante el Córdoba, pero volvió a tropezar ante el Osasuna.

Fue a la tercera, en la 2016/2017, cuando Machín impuso la efectividad de sus sistema y exprimió el rendimiento de sus jugadores, –entre ellos el hoy pucelano Rubén Alcaraz (6 goles)– cuando supero el trámite del 'play-off' y logró el ascenso directo. En la jornada 15ª alcanzó un segundo puesto que ya no dejó hasta el final del campeonato.

El trabajo de Machín con uno de los equipo más humildes de la competición no terminó ahí. Tras el ascenso siguió una temporada más en el banquillo del Girona para consolidar al equipo en la máxima categoría, dejándole en su debut en Primera en el décimo puesto.

En Sevilla sigue creciendo

El trabajo de Machín en su nuevo equipo, el Sevilla, rival del Real Valladolid el próximo domingo, está demostrando que el suyo no es el caso de un técnico que casualmente acompaña a una cenicienta (Girona) al altar de un principado. En el equipo andaluz –190 millones de presupuesto de los que 143 son para la primera plantilla, el técnico soriano no solo ha demostrado estar a la altura de un grande, sino que sigue creciendo. Tras trece jornadas y algunos ajustes en el sistema de juego, ocupa la segunda plaza, suma 24 goles y gana de forma sistemática sus partidos, con excepción de su visita al Camp Nou.

La afición sevillista, en el bolsillo

Inteligente, seductor, ilusionante. Tres periodistas que han seguido la trayectoria profesional de Pablo Machín en el Numancia (José Carlos San José); el Girona (Jordi Roura), y el Sevilla (Fran Montes de Oca) dibujan el perfil de su éxito apelando a los resultados, a un trato más que correcto con todo el entorno futbolístico y a una inteligencia puesta al servicio del fútbol que le convierte en un técnico de altos vuelos, lejos del autoritarismo o la soberbia.

Para Montes de Oca, que asegura que sus resultados no tienen precedentes en el Sevilla –ni Juande Ramos– Machín ha superado también el difícil reto de ilusionar a la afición:«Se los ha metido en el bolsillo», asegura.

Roura no necesita rebuscados adjetivos para destacar que su paso por el Girona ha sido histórico. Incluso reconoce como acertada su decisión de dejar el Girona, «porque se le quedaba pequeño» había llegado a la cumbre de un club modesto.

San José recuerda que no fue profeta en su tierra pero destaca su inteligencia, sus conocimientos y lo fácil que es hablar de fútbol con el.

 

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