El Real Valladolid se apunta a 'ese otro fútbol'

La estirada de Masip se hace inútil ante la potencia en el disparo de Dani Parejo. /R. Gómez
La estirada de Masip se hace inútil ante la potencia en el disparo de Dani Parejo. / R. Gómez

El deseo del técnico de asemejarse al Getafe provocó más interrupciones de lo habitual, con 9 faltas en los primeros 28 minutos. Las órdenes invitaron a frenar a Parejo para secar la línea de creación del Valencia

Luis Miguel de Pablos
LUIS MIGUEL DE PABLOSValladolid

Subestimamos muchas veces lo que se dice en sala de prensa. Pensamos que son mensajes al aire, carentes de profundidad, y que en el mejor de los casos solo llegan al aficionado más apegado al club. Metemos a todos los técnicos en el mismo saco que a trileros como Joaquín Caparrós, que pensaba una cosa y decía otra muy distinta en busca siempre de rédito en todo lo que hacía y decía.

Sergio ha demostrado estar lejos de dominar ese arte, pero probablemente saca mucho más provecho de la transparencia de la que hace gala, ya sea puertas adentro o de vestuario hacia afuera. Y la última pista que dejó resbalar en sala de prensa fue toda una declaración de intenciones que caló, y mucho, en la plantilla. Hablaba en la previa del partido de Copa ante el Getafe, y se le preguntaba por el equipo que menos tiempo real juega en la liga por las constantes interrupciones a las que somete a sus partidos. La respuesta sorprendió a más de uno. «Tal vez ese otro fútbol que hace el Getafe es lo que nos hace falta», advertía Sergio, que no es Bordalás y desde luego tampoco se le parece en su forma de ver y concebir el fútbol. «Igual se nos pega algo», remató esta misma semana.

El mensaje no llegó a tiempo en Getafe, pero sí hizo parte de su trabajo ayer en Mestalla, donde el Valladolid saltó con pocas ideas pero una meridianamente clara. Había que detener el juego, especialmente cuando el balón cayera en las inmediaciones de Dani Parejo. Órdenes que se cumplieron a medias, sobre todo por la falta de costumbre de un equipo que ha demostrado sobradamente que se encuentra más cómodo construyendo que destruyendo. El resultado, como si de una acción-reacción se tratara, fue la de un muelle. Saltar desde el vestuario y nueve faltas en los primeros 28 minutos, mención especial a las de Rubén Alcaraz y Óscar Plano sobre el centrocampista creador del Valencia. Las once con las que terminó el Valladolid la primera parte marcan un techo esta temporada, y se acercan a 'ese otro fútbol' que borda el Getafe a las mil maravillas.

Masip detiene el disparo de Santi Mina en el rechace del penalti parado a Rodrigo.
Masip detiene el disparo de Santi Mina en el rechace del penalti parado a Rodrigo. / Ramón Gómez

Cambio de tercio

Pero la memoria no es tan fácil de manipular, y los de Sergio se mostraron menos contundentes y complacientes con las órdenes del técnico en la reanudación, donde las interrupciones quedaron en un segundo plano y el conjunto 'ché' sí pudo elaborar muchas más situaciones de peligro. Menos sometido a la vigilancia de los centrocampistas y con mayor libertad, Parejo supo encontrar espacios para sus compañeros e incluso uno con premio para conseguir el 1-0. Más de uno hacía quinielas en la grada sobre lo que hubiera pasado si el penalti lo hubiera lanzado el de Coslada. No lo hizo y el acierto de Masip no solo eclipsó el error de Calero sino que barrió bajo la alfombra muchas de las carencias que mostró el Valladolid en Mestalla. Tantas como oxígeno le regaló al equipo para que siguiera percutiendo en busca de un resquicio para salvar un punto. Una espita que encontró bien entrado el tramo final gracias a una ejecución de falta al alcance de muy pocos jugadores en la liga. El zapatazo de Alcaraz a la escuadra sí está más acorde al fútbol que gusta practicar a este equipo. Hasta la fecha el buen trato del balón le ha reportado más alegrías que correr tras él.

Porque alejado de sí mismo, el equipo de Sergio González tampoco se acercó a la mejor versión de ese Getafe que reclamaba el técnico en determinadas situaciones de partido. Porque ni el Valladolid es el Getafe ni Sergio es Bordalás... afortunadamente.

 

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