El Valladolid dispara más, pero sigue sin pólvora

Alcaraz, en un momento del partido ante el Núremberg. /Daniel Marr
Alcaraz, en un momento del partido ante el Núremberg. / Daniel Marr

La presencia de Verde y Alcaraz dio solidez a los movimientos ofensivos, pero el remate sigue sin aparecer

Fernando Bravo
FERNANDO BRAVOEnviado especial a Núremberg

El juego de equipo que se presupone que es el fútbol se convirtió ayer en un escaparate de individualidades en un escenario espectacular, ante unos miles de aficionados que buscaban las primeras sensaciones del Núremberg en su vuelta a la Bundesliga, frente a un Primera español: el Real Valladolid de Sergio González. El recién ascendido a la primera categoría alemana logró crear varias ocasiones en la primera parte que pudieron llevarle al descanso con una mayor ventaja. El Pucela, sin embargo, no mostró verdadero peligro hasta la segunda, aunque no logró solventar su contencioso con el gol. A pesar de Toni, de Chris y del propio Verde, que estrelló un disparo en el larguero.

1 Núremberg

Mathenia, Salli, Ishak, Zrelak. Behrens, Valentini, Leibold, Mühl, Petrak, Margreitter, Fuchs. También jugaron Bredlow, Palacios, Kerk, Tillman

0 Real Valladolid

Masip, Moyano, Kiko Olivas, Calero, Nacho;Borja, Anuar;Sergio, Toni, Alcaraz, Chris Ramos. También jugaron Antoñito, Ibi, Plano, Verde, Waldo

Gol:
1-0, (min, 45+) Valentini, de falta
Árbitro:
Robert Schöder, expulsó a Moyano tras consultar el VAR (min. 62) y amonestó a Borja (min. 45)

Pronto, los pucelanos, empezaron a retratarse. A Toni le pierde su vocación de asistente. A veces da la impresión de que el murciano está empeñado en consagrar a Chris Ramos o a cualquiera de los compañeros que transitan por el área, renunciando a la gloria propia. Toni, de vez en cuando, torea en el área contraria, pasea por sus inmediaciones regateando a diestro y siniestro y cuando encara, engaña a todos y renuncia al disparo, para ceder el honor a un compañero. Este sábado, en el Max Morlock, volvió a hacerlo en más de una ocasión.

Antes, Masip volvió con sus intervenciones, a disimular los errores en defensa puesta en evidencia por Petrak, Enrico, Behrens y Salli, que con demasiada facilidad ponían balones con mucho peligro en el área pucelana, con desbordes que dejaban a los atacantes solos frente al cancerbero barcelonés del Real Valladolid. Cierto es que Masip atajaba en última instancia tanto desborde pero en Primera no puede el Pucela conceder tanto.

Al final, fueron tantas las ocasiones creadas por un Núremberg jaleado desde la grada por algunos miles de aficionados alemanes que Valentini, que lo había intentado antes en una ocasión fallada, sentenció pasados los 45 primeros minutos con una falta directa.

Alcaraz fue otro de los jugadores que pretendió dejar claro cuál es su papel en el equipo. Intentó el disparo, incluso sin buena posición en alguna ocasión, pero sobre todo dejó constancia de que él puede ser protagonista en las jugadas a balón parado. Lanzó saques de esquina y alguna falta bien orientada que no fue entre los palos, e incluso ensayó una jugada de estrategia a la salida de un corner que no fue rematada con éxito.

Chris Ramos se dejó ver, se ofreció, apoyó en la presión defensiva y tuvo algunas buenas ocasiones que no concretó. El gaditano sabe que tiene que aprovechar un momento en el que está teniendo protagonismo en ataque, sobre todo ante la falta de ese '9' que se está dejando querer en Zorrilla. Pero sus limitaciones, su juventud y su falta de experiencia se dejaron sentir. Con todo, los progresos que va mostrando son evidentes.

Waldo en los últimos minutos apostó por la reincidencia sin suerte. Él fue el autor de los dos goles frente al Rayo y quiso dejar su huella en el Max Morlock, pero no tuvo ocasión.

Quien sí estampo su firma en el larguero de la portería defendida por Bredlow fue Verde, un jugador que físicamente parece el reflejo de Ivi. Un lanzamiento suyo en los últimos minutos lo devolvió el palo largo y, poco después, Kiko Olivas, dentro del área, no alcanzó un rebote que habría dado el empate al Real Valladolid.

El encuentro terminó sin que ambos equipos disimularan que se trataba de un entrenamiento especial, pero sin nada en juego. Ni siquiera parecía interesar a los pucelanos dejar en la memoria una victoria en Alemania.

Todo fueron ensayos y ocasiones en las que los pucelanos parecían, sobre todo al final, no tener motivos para mantener la inercia de la pasada temporada.

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