El Valladolid envió a segunda al Español por primera vez en su historia

...y al día siguiente llegó la Vuelta a España al Estadio Zorrilla

Todavía con la resaca del ascenso, apenas 24 horas después Zorrilla se transformó en un velódromo de madera para acoger la llegada de los ciclistas de la Vuelta a España de aquel 1962/J. M. O.
Todavía con la resaca del ascenso, apenas 24 horas después Zorrilla se transformó en un velódromo de madera para acoger la llegada de los ciclistas de la Vuelta a España de aquel 1962 / J. M. O.
JOSÉ MIGUEL ORTEGA

Ocurrió el 6 de mayo de 1962. Hasta ese día el Real Club Deportivo Español era uno de los cuatro clubes que siempre había militado en Primera División, de modo que fue al Real Valladolid a quien le cupo el 'honor' de enviar a Segunda a uno de los históricos del fútbol español.

En la temporada regular, el conjunto catalán se había clasificado en el puesto 13 y le correspondió enfrentarse en la promoción al Real Valladolid, que había sido segundo en el Grupo 1º de la Segunda División. Ni qué decir tiene que los periquitos eran claros favoritos a pesar del fichaje sorpresa que la directiva blanquivioleta realizó de cara a este doble duelo, el técnico paraguayo Heriberto Herrera, que esa misma temporada había clasificado al Granada en tercera posición, del grupo segundo de la División de Plata.

En el encuentro se ida, celebrado en Sarriá, el Español obtuvo una renta mínima, pero importante, gracias a un gol de Indio, aunque pudo haber aumentado su ventaja si Calvo, suplente de Estrems y Zumalave durante toda la temporada, no hubiera detenido un penalti lanzado por Carranza.

Los catalanes pensaron que la experiencia de sus jugadores sería suficiente para hacer valer su ventaja en el partido de vuelta, y los vallisoletanos estaban convencidos de que su juventud e ilusión serían armas decisivas para superar el resultado y lograr el ascenso.

Heriberto Herrera, a quien apodaban el 'Sargento de Hierro', realizó un gran trabajo de mentalización, convenciendo a sus hombres de que estaban capacitados para superar el último obstáculo, pese a los pronósticos que señalaban al Español como favorito. Concentró durante toda la semana a la plantilla en el Parador Nacional de Tordesillas, alternando las sesiones físicas en los pinares con un gran trabajo psicológico. El jueves previo al choque decisivo se jugó un partido de entrenamiento en Zorrilla frente al Palencia, mientras el Español llegaba el sábado, hospedándose en el Hostal Florido, con una expedición en la que además de Arcas, entrenador, y los jugadores, también viajaron el delegado Pablo Porta, futuro presidente de la Federación Española de Fútbol, y el mítico Ricardo Zamora, un símbolo de los españolistas que pretendía ejercer de talismán en este enfrentamiento.

Ni qué decir tiene que el campo estaba lleno cuando el árbitro Birigay apareció en el césped acompañado de los protagonistas de aquel histórico encuentro, que fueron, por el Real Valladolid: Calvo; Gómez, García Verdugo, Pinto; García, Sanchís; Mirlo, Ramírez, Morollón, Rodilla y Molina, y por el RCD Español: Joanet; Argilés, Abel, Rivas; Gordejuela, Bartolí; Muñoz, Domínguez, Sastre, Indio y Camps.

Heriberto Herrera fichó al año siguiente por el Espanyol.
Heriberto Herrera fichó al año siguiente por el Espanyol. / J. M. O.

Durante el primer tiempo, presión constante del Valladolid y ordenada defensa del Español que, como se esperaba, recurrió a toda suerte de marrullerías y pérdidas de tiempo para conservar su objetivo. Después se cumplió aquello de que tanto va el cántaro a la fuente…, porque a los 74 minutos, García empataba la eliminatoria y a los 88, Rodilla marcó el gol que colocaba al Pucela en Primera y enviaba a Segunda a los periquitos.

Euforia en las filas locales y tragedia en las visitantes, cuyo vestuario se convirtió en un funeral, con ataques de nervios y lágrimas descondoladas. El entrenador visitante confesó que «cuando el Valladolid marcó el segundo gol, se me nubló la vista y no pude ver más el partido». Zamora reconoció que era una tragedia para la historia españolista, y por el contrario la directiva vallisoletana celebró con los jugadores y autoridades una cena esa misma noche, para celebrar el ascenso.

Rodilla, goleador del Real Valladolid, también acabó el año siguiente formando parte de la plantilla
Rodilla, goleador del Real Valladolid, también acabó el año siguiente formando parte de la plantilla

Mientras, una brigada de obreros trabajó durante toda la tarde y noche para colocar en el estadio un velódromo de madera porque al día siguiente, lunes 7 de mayo, llegaban los corredores de la Vuelta Ciclista a España, procedentes de Madrid. El vencedor de esta undécima etapa fue el francés Stablinski, aunque previamente, en las pruebas de velocidad y eliminación, brillaron el veterano Poblet y los locales Julio Sanz y José Luis Grañeda.

El martes, los periódicos locales recogían en sus páginas los dos grandes acontecimientos deportivos y, sobre todo El Norte de Castilla, se atrevía a asegurar que Heriberto Herrera sería el entrenador blanquivioleta para la temporada siguiente, en Primera División, sin duda contagiado de la euforia que se vivía en la ciudad y esperanzado en una frase del técnico paraguayo, tras el partido contra el Español: «No me disgustaría seguir».

Sin embargo, durante los días previos al partido decisivo, en la Ciudad Condal se extendió un rumor que apuntaba a que, tanto si se mantenía como si descendiera, el presidente españolista había llegado a un acuerdo para contratar a Heriberto Herrera, como finalmente acabaría sucediendo.

Curiosamente, los dos artífices de la gesta blanquivioleta y en consecuencia del drama españolista, cambiaron de bando y pasaron de verdugos a salvadores. Heriberto Herrera devolvió al Español a Primera la temporada siguiente y Rodilla vestiría los colores blanquiazules durante siete temporadas de extraordinario rendimiento.

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