Editorial: Valladolid de Primera

El regreso del equipo a la máxima categoría del fútbol español supone un éxito colectivo y una gran oportunidad para toda la ciudad

Moyano se dirige a la afición durante la celebración del ascenso./A. Mingueza
Moyano se dirige a la afición durante la celebración del ascenso. / A. Mingueza
El Norte
EL NORTEValladolid

El Real Valladolid culminó ayer su ascenso a Primera División de la Liga de Fútbol Profesional tras superar invicto las dos eliminatorias de la última fase de la competición, en un apoteósico final de temporada que permite al club fundado en 1928 recuperar la máxima categoría del fútbol español. La consecución del ascenso supone una proeza deportiva en la que entran en juego la regularidad en la primera fase del campeonato y el siempre impredecible resultado de los cruces de la promoción, una pelea del todo por el todo en la que han caído equipos que concluyeron la fase regular por delante del victorioso Pucela.

Una gesta, en fin, que merece el reconocimiento del trabajo de la entidad blanquivioleta al completo, sus jugadores, técnicos, directivos y todo sus empleados, pero también de su afición, que ha arropado al equipo en los momentos decisivos de la competición.

Con el equipo disputando la que está considerada como mejor liga del fútbol mundial, la ciudad recupera el puesto en la élite del deporte que merece el undécimo municipio de España y dispone de una magnífica oportunidad para impulsar el crecimiento de su tejido socioeconómico –por el impacto económico, estimado en decenas de millones de euros, y la multiplicación de su peso mediático y de su valor de marca–, amén de un importante soplo de autoestima para sus vecinos.

La ciudad recupera el puesto en la élite del deporte que merece el undécimo municipio de España y dispone de una magnífica oportunidad para impulsar el crecimiento de su tejido socioeconómico, amén de un importante soplo de autoestima para sus vecinos

El objetivo para la temporada 2018-2019 debe ser el de la consolidación de este éxito colectivo, para lo que a buen seguro el club trabaja ya en la construcción de un proyecto que persiga la competitividad, pero también la sostenibilidad, la solvencia y la perdurabilidad, sin olvidar valores como la deportividad y el respeto a rivales y árbitros en el terreno de juego.

De esta forma, Valladolid podrá disfrutar, enorgullecerse y beneficiarse de un equipo en Primera durante el mayor número de temporadas posible, logro para cuya consecución la entidad deportiva no puede caminar sola, es imprescindible que vaya de la mano de la afición y de las instituciones, que han de implicarse con generosidad, responsabilidad, proporción, convicción y constancia.

 

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