El Valladolid B saca un valioso punto del Cerro del Espino (0-0)

Imagen de archivo de un partido del Valladolid B./ R. Jiménez
Imagen de archivo de un partido del Valladolid B. / R. Jiménez

Los de Miguel Rivera tuvieron opciones en el tramo final hasta la expulsión en un partido insulso en el que los porteros apenas intervinieron

El Norte
EL NORTEValladolid

Pocas veces un cero a cero dirá tanto del desarrollo de un partido. Aunque ambos equipos intentaron jugar, sus esfuerzos en eso quedaron, en simples intentos. En ningún momento se vio fútbol fluido, con ataques estáticos y sin sufrimiento para ninguno de los dos equipos.

Así, comenzó el partido con poca tensión. Quizá por lo extraño de la hora y el poco ambiente. A los dos equipos les costó entrar en el partido y durante todo el primer tiempo, los dos equipos acusaron la falta de tensión. No se presionaba al contrario y ninguno dominaba sobre el otro en un choque con posesión dividida. De esta forma, y aunque parecía que era el Atlético B el que quería jugar un poco más el balón, las buenas intenciones no pasaban mucho más allá del centro del campo. Así, fue habitual ver avanzar con el balón hasta el círculo central a los dos centrales, pero una vez allí, se le apagaba la luz a los mirlos rojiblancos ante un rival, el Valladolid, cuyas intentonas fueron en su mayoría por fuera. Pero ahí crecieron Carlos Isaac y Monti ante Pablo y Waldo. Fue una constante que los defensores de los dos equipos ganaran la partido a los delanteros. Tanto que no se recordó en los primeros cuarenta y cinco minutos ninguna intervención de San Román y Samu.

La única vez que el portero vallisoletano tuvo que atrapar un balón fue en un remate lejano de Óscar Pinchi que detuvo en dos tiempos, mientras que enfrente, San Román solo tocó el balón con las manos en un par de saques de esquina sin consecuencias.

Con novedad en las filas visitantes comenzó el segundo tiempo. El Hacen hizo su entrada por el amonestado Raúl, sin variar el esquema de juego del técnico Rivera. Lo que sí varió fue el ímpetu del Atlético B, que dio un paso al frente. Más en intención que otra cosa, puesto que el fútbol siguió siendo escaso. Las ocasiones sobre la portería rival siguieron sin llegar y los pocos remates que hubo fueron directamente fuera.

O como en la que pudo ser la mejor ocasión del partido, cuando Monti combinó con Óscar Pinchi y este puso un centro medido al que Borja Garcés no llegó. Con solo meter la puntera, hubiera adelantado a su equipo.

Viendo ambos entrenadores que el resultado inicial no variaba, comenzaron a mover el banquillo. Los cambios fueron hombre por hombre, no variando ni esquema ni planteamiento. De hecho, el filial rojiblanco fue perdiendo fuelle según pasaron los minutos y, mediado el segundo tiempo, fue cuando concedió, en cierto modo, al filial pucelano. Más por imprecisiones locales que por méritos visitantes, el caso fue que durante unos minutos los de Miguel Rivera gozaron de algún acercamiento peligroso, sin dar trabajo a San Román, pero con disparos desde fuera del área en los que siempre acababan chocando con algún futbolista local. Viendo que no iban a ser capaces de ganar, el Valladolid empezó a pensar en una máxima, la de si no puedes ganar, lo importante es no perder. En casa acción, los futbolistas pucelanos arañaron segundos al crono ante un filial que acabó desesperado. Fruto de ello, se embarulló el juego, acabando con Dani expulsado por el flanco vallisoletano.

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