Valladolid B y Unionistas empatan gracias a los porteros

Javi Navas salta con Kike y Corral. /Rodrigo Jiménez
Javi Navas salta con Kike y Corral. / Rodrigo Jiménez

Ambos cancerberos cometieron errores y aciertos que resultaron decisivos

Eloy de la Pisa
ELOY DE LA PISA

No es habitual que un partido de Segunda B se resuelva porque los porteros sean los protagonistas. Puede serlo uno en positivo, o en negativo, pero raro es que ambos se conviertan en determinantes apra lo bueno y para lo malo. Pues eso, precisamente, fue lo que se vio sobre los Anexos. Samu Pérez y Molina se erigieron en los jugadores claves que atascaron y desatascaron un partido intenso pero plumbeo, en el que la superior calidad técnica de los blanquivioletas apareció con cuentagotas y en el que los salmantinos mostraron todas sus carencias ofensivas y creativas. Eso sí, mientras los locales no terminaron nunca de coger el aire al partidos, los del Tormes sí supieron buscar las cosquillas a los de Miguel Ribera: el juego directo y el balón al área.

1 Real Valladolid

Samu, Raúl Navarro, Corral, Mario, Salisu, Kike, Casi (Jaime, min. 64), El Hacen, Miguel, Javi Pérez (Dani Pedrosa, min. 74) y Waldo (Zalazar, min. 81).

1 Unionistas

Molina, Alonso, Gallego, Admonio, Ayoze, Llano, Garrido (Góngora, min. 75), Javi Navas (Piojo, min. 86), Guille Andrés (Unai Hernández, min. 70), Jorge Hernández y Ribelles.

Goles
1-0, min. 37: Raúl Navarro dispara desde fuera del área y Medina se traga el balón; 1-1, min. 96: Molina aprovecha un rechace flojo de Samu para cabecear a puerta vacía el saque de una falta.
Árbitro
Sánchez Sánchez (comité extremeño). Amonestó a Javi Pérez, Salisu, Waldo y Mario; del Real Valladolid B; y a Blas Alonso, del Unionistas CF.
Campo
Partido disputado en los campos Anexos al estadio José Zorrilla ante unos mil espectadores y correspondiente a la vigésimo séptima jornada del Grupo I de Segunda B

Lo cierto es que el encuentro se escribe desde lo que pasó en las áreas. La primera, el gol del Valaldolid B. Un disparo flojito y no demasiado colocado de Raúl Navarro que Molina se tragó con gran elegancia. El balón era facilito, pero el cancerbero charro reaccionó tarde, se tiró mal y anduvo muy lento de reflejos. Curiosamente, en la jugada siguiente, un cabezazo espectacular de Admonio fue repelido de manera no menos ompresionante por Samu Pérez,. Entre ambas acciones, Unionistas y Valladolid B ofrecieron un partido con mucho centrocampismo, con el quiero y no puedo de los locales y el quizá quisiera, pero no me da la gana, de los charros. Los visitantes, muy juntos en el 4-4-2 diseñado desde el banquillo se sientieron siempre cómodos.

La segunda mitad fue otro cantar. Los verderones del Tormes intentaron presionar más arriba y morder más en el centro del campo. Y poco a poco fueron llevando al talentoso equipo pucelano a su territorio. Mientras los unos intentaban tocar para frenar el ímpetu rival, los otros se acogieron a sagrado y se hincharon de mandar pelotazos arriba y obviar el talento de Javi Navas o Guille Andrés. No parecía que el sistema les fuera a ser rentable por la solidez de Mario y Salisú y porque Ribera colocó a Jaime de cabecero de área para ayudar a sus centrales.

Pero todo fue inútil. Como pasara en Madrid, el minuto final fue nefasto,. Una innecesaria falta de Zalazar fue botada por Góngora con enorme calidad. El unionista supo calcular a la perfección la rosca del balón y el vuelo errático que iba a provocar el viento racheado que soplaba en ese momento sobre los Anexos. El resultado fue una mala salida de Samu, un rechace corto y blando y un Molina, sí el portero que la había pifiado en el gol blanquivioleta, que libre de marca en el área empujó de cabeza el balón al fondo de la portería.

El cpomprensible éxtasis unionista contrastó con la decepción infinita de los locales. Los unos no merecieron el empate y los otros no se hicieron acreedores de tanta crueldad consecutiva. Pero nadie dijo que el fútbol, como la vida, fuera justa. El fútbol, como la vida, fue de los porteros. Y eso sí fue más justo