VarMan's

El autor de este artículo propone algunas mejoras para optimizar la utilización del videoarbitraje en el fútbol

Jaime Latre observa el monitor del VAR durante el Levante-Real Valladolid. /Ramón Gómez
Jaime Latre observa el monitor del VAR durante el Levante-Real Valladolid. / Ramón Gómez
JAVIER YEPES

Que el videoarbitraje era algo necesario en el fútbol para desterrar los errores groseros de una vez por todas, no se discute. Sin embargo, ahora mismo lo que a la parroquia futbolística vallisoletana indigna son los graves yerros que la interpretación del mismo esta suscitando. Y que, mire usted por donde, todos acaban recayendo en contra de los intereses deportivos del equipo.

En el VAR hay que considerar tres aspectos diferentes pero íntimamente relacionados entre sí. El primero es el del aparataje, o los medios técnicos que dispone y que sustentan al mismo.

O bien se instalan las infinitas cámaras necesarias para la perfección tecnológica o bien le facilitamos al árbitro y a sus auxiliares la posibilidad de juzgar con lógica la jugada.

Un campo de fútbol en esta categoría tiene un ancho aproximado de 70 metros.

¿Creen ustedes que un fuera de juego de pocos centímetros, por tener adelantado el antebrazo por ejemplo, se puede valorar por un juez de línea situado a mas de sesenta y cinco metros del lugar, si la jugada ocurre en la banda contraria?

Y todo ello sin olvidar que el fuera de juego es 'jugada del línea' como se dice en el argot. Solo él por su posición puede tirar la línea visual entre atacante y defensor y valorar sus connotaciones.

El segundo aspecto, que no es menor precisamente, es el de los parámetros de medida a utilizar. Y abundando en el 'off-side' para continuar con el ejemplo, o lo fiamos al criterio arbitral -revisable solo por error- o le ponemos los medios necesarios para eliminar la polémica.

Así pues, hay dos opciones: o un ojo de halcón que marque el 'in' o el 'out' y lo cante, mostrándolo como en el tenis, o bien la línea trazada olvida los centímetros y habla de planos. Y si el jugador atacante está adelantado en el plano al defensor, entonces si consideramos fuera de juego.

El tercer aspecto es el humano y aquí topamos con 'otros lopeces'. Yo parto de la base de que a nivel arbitral la honradez se da por supuesta. Simplemente porque hoy día, el estamento es profesional y se juega sus cuartos y su escalafón.

Así pues, estos 'VARman´s' -manejadores del artilugio técnico- con el tiempo y la perspectiva de la que carece su compañero de campo, están en la obligación de denunciar el error grosero, no de cometerlo.