Una 'Varvaridad' contra el Real Valladolid

El autor del texto analiza la derrota del Real Valladolid ante el Levante

Los jugadores del Real Valladolid protestan al árbitro del partido./Ramón Gómez
Los jugadores del Real Valladolid protestan al árbitro del partido. / Ramón Gómez
JAVIER YEPES

La polémica jugada que supuso el gol anulado a Óscar Plano traerá cola por la decisión final adoptada, la forma en que se llevó a cabo y la trascendencia deportiva y mediática que genera. Y empiezo por el final.

En el despropósito mas puro y aberrante es que los entrevistadores a pie de campo no pueden preguntar por el videoarbitraje a los contendientes, sufridores en su mayoría de las decisiones adoptadas.

En esta tesitura, a Plano le podrían preguntar por la superficie utilizada para el golpeo del balón en la jugada, pero nunca osarán a requerirle su opinión acerca de la validez del mismo so pena de condenarse a galeras tras el pertinente auto de fe.

Si el tanto es anulado por fuera de juego posicional de Ünal con el defensor pegado a él -¿quien es el que distrae?- y sin gesto intencionado alguno de intervención, el error técnico es grave.

Y si el árbitro actúa a instancias del videoarbitraje, y éste le remite cuatro minutos después para que consulte, la presunción de certeza en la decisión se quiebra totalmente.

La duda anula la toma de decisión en cualquier aspecto técnico del juego, de tal forma que una jugada que sea dudosa para señalar penalti... pues no se puede señalar.

Y para cerrar el comentario sobre tan polémica decisión, la más elemental de las convicciones expresada por Toni sobre el propio terreno de juego. «¿Tú lo has visto, no?», le inquiría el jugador al árbitro. ¿Por qué entonces tienen que someter al trencilla a la incongruencia de tener que desdecirse o reafirmarse de una decisión por él ya adoptada y sin error evidente?

Cinco minutos después de haberse producido el lance, el Sr. Latre decía digo donde antes había dicho Diego. ¡Qué barbaridad, ésta si con 'b'!

El Pucela fue perdedor en la primera parte y ganador en la segunda mitad; todo ello a partir de un juego alternante que fue inferior al del Levante en el inicio y netamente superior en la reanudación.

Un gol a pelota parada junto a una mala disputa defensiva ocasionó el gol granota. Sin embarg,o el Valladolid hizo hasta cinco llegadas de peligro que no acabaron en gol.

El no gol final de Plano había puesto a un Pucela avasallador y con ganas de revertir el marcador. Y aunque ello no amilanó al equipo, lo cierto es que la situación ya no fue igual.

Este Pucela es bueno en el juego, lento, a veces en demasía, porque depende de Míchel de la divisoria hacia atrás y muchas veces intermitente porque Toni no tiene ayuda en el tramo final del juego.

Keko y Plano son importantes por su calidad, pero el acierto final, el decisivo, brilla por su ausencia. La ausencia de Mata nos mata, valga el juego de palabras.

Mantener la calma y mejorar aspectos defensivos, básico. El gol, imprescindible.

 

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