Fútbol | Primera División

Vinicius: Un talento millonario con fuego interno

Vinicius en Valdebebas durante el entrenamiento del primer equipo del viernes por la mañana./Emilio Naranjo-EFE
Vinicius en Valdebebas durante el entrenamiento del primer equipo del viernes por la mañana. / Emilio Naranjo-EFE

El jugador brasileño deslumbra con el balón, aunque su exceso de ardor le ha supuesto varias amarillas y algunos enfrentamientos con la afición rival

J. A. Pardal
J. A. PARDALValladolid

Vinicius José Paixão de Oliveira es desde su llegada al Real Madrid una estrella del fútbol, al menos en su vertiente más mediática. Nacido en Sâo Gonçalo (Brasil) el 12 de julio del 2000, aterrizó en la capital de España después de que varios clubes se pelearan por contratarlo tras su gran actuación en el Sudamericano sub-17. La selección carioca ganó el torneo con 7 tantos del joven atacante.

Entrena con el primer equipo, aunque habitualmente disputa los choques con el Castilla, pese a que la operación para su llegada superó los 45 millones de euros. A falta de saber si participa en el choque frente al Pucela de esta tarde, solo ha disputado 13 minutos en Primera repartidos entre el derbi frente al Atlético de Madrid (3) y el choque frente al Alavés (10). Brilló con los mayores el choque de Copa de hace unos días frente al Melilla de la categoría de bronce, donde firmó dos asistencias y estrelló un balón en el larguero.

Precisamente donde ha destacado sobremanera ha sido a la hora de disputar choques contra los equipos de Segunda División B. Con el Castilla su incidencia en los cinco encuentros en los que ha participado ha sido brutal. En 428 minutos de juego ha anotado cuatro goles (dos de ellos de falta directa) y ha visto cuatro tarjetas amarillas, aunque la última, que le supuso la expulsión frente al Celta B, terminó siendo anulada por Apelación al considerar demostrado que el brasileño no se dejó caer en el área para simular un penalti. El conjunto que más ha sufrido su mordiente fue el Atlético de Madrid B, al que batió en el minuto 5 y el 27 de partido, situación similar a la sufrida por el Unionistas de Salamanca, ante el que anotó cinco minutos antes de que se llegase al descanso, en un partido que terminó 3-0 en Valdebebas.

El conjunto vigués fue su última víctima y también el equipo frente al que más se han visto sus carencias a la hora de controlar su carácter. Los rivales tienen que recurrir a agarrones y faltas para parar su tremenda explosividad y sus gambeteos con la pelota, algo que unido a la presión por parte del público se convierte en un todo que no maneja bien este incipiente golden boy (acaba de ser nominado al premio como mejor jugador menor de 21 años por la revista Tuttosport). Además de la amarilla que finalmente le fue perdonada y la que le mostró el colegiado después de una zancadilla a un rival frente al Unionistas; ha visto otras dos más por encararse con sus adversarios. Ese es el debe de Vinícius, al que se le observa una calidad extraordinaria y un descaro y una velocidad endiablada con la pelota en los pies.

A falta de observar cómo responde a lo largo de varios partidos en la máxima competición, la perla del Real Madrid está aún por pulir. En Vigo se marchó del campo señalando a la grada el escudo del club blanco; en León respondió a los pitos del público levantándose la camiseta y mostrando sus abdominales. Gestos feos para un jugador que aspira a estar entre los mejores del mundo. Veremos.

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