¿Dónde viven los socios del Real Valladolid?

Parquesol es el barrio con más abonados y Arroyo de la Encomienda está a la cabeza de los pueblos, en un listado en el que el 12% de los 20.000 reside lejos de la provincia

Miembros de la peña Víctor Fernández, junto a su sede en la taberna Solera Berciana. /El Norte
Miembros de la peña Víctor Fernández, junto a su sede en la taberna Solera Berciana. / El Norte
Luis Miguel de Pablos
LUIS MIGUEL DE PABLOSValladolid

Si Juan Antonio Añíbarro Guillén decide darse una vuelta por Tenerías para debatir sobre la actualidad del Real Valladolid puede que se encuentre con alguno de los 450 socios que comparten afición en el barrio. Si sigue paseando y abandona su círculo de confianza, el primero de los abonados del club, de 86 años y 77 cantando el himno, lo tendrá más fácil si se acerca a alguno de los barrios más concurridos de la ciudad. El debate en este caso estaría asegurado en cualquier terraza de La Victoria, donde 1.058 de los vecinos tienen su carné de abonado; también en zonas como Pajarillos o Delicias/Pinar de Jalón, donde 1.106 y 1.217 fieles seguidores respectivamente están pendientes del resultado de su equipo cada fin de semana; desde luego no pincharía en la zona de La Rubia/Covaresa, donde la cifra de aficionados se dispara hasta los 1.462; y si Juan Antonio se decidiera a organizar la tertulia más numerosa tendría que coger la línea 8 y subir a Parquesol. Guiño o no del destino, es en esa ladera donde el expresidente Marcos Fernández levantó una miniciudad y donde hoy descansan la mayoría de los abonados del club censados en la capital. Es el barrio con mayor número de fieles, con 1.939, igual que Arroyo de La Encomienda encabeza el ránking en lo que a municipios se refiere (1.029 socios) o Palencia el de provincias de Castilla y León más volcadas con los colores blanco y violeta (405).

La fidelidad es un valor añadido en este tipo de casos al tener que desplazarse cada dos fines de semana para asistir a los partidos de su equipo en Zorrilla. Socios que ponen a cero su cuentakilómetros a principios de temporada y en mayo ya supera los 4.000 en el mejor de los casos, como los que viajan desde Zamora (159), desde Segovia (111), Ávila (90), Burgos (59), Salamanca (51) o Soria (4). Muchos de ellos pertenecen, además, al grupo de los 9.000 que acuden cada año al estadio independientemente de que se juegue en Primera o Segunda, venga el Real Madrid o el Rayo Majadahonda, caigan chuzos de punta o el termómetro marque bajo cero.

Miembros de la peña en el Rincón Abulense, sede oficial en Madrid.
Miembros de la peña en el Rincón Abulense, sede oficial en Madrid. / El Norte

Son esos 9.000 que sufrieron y disfrutaron a partes iguales el año pasado, y que no han pagado esta temporada por su carné. Los otros once mil y pico se han sumado al calor del ascenso y un sentimiento sobrevenido que ha dejado ejemplos significativos. Es el caso de la peña Víctor Fernández, que ha nacido con la temporada y ya es la segunda más numerosa con 150 miembros tras la de Fernando Calero en Boecillo. «Pero no es solo el ascenso lo que ha movido a muchos de ellos», explica José Antonio Pérez, presidente de la Federación de Peñas del Real Valladolid, «ahora el movimiento peñista es mucho más dinámico, se ponen en marcha más iniciativas y el carné, además, da derecho a un buen número de descuentos».

Laguna de Duero (782), La Cistérniga (419) y Zaratán (284) son los municipios con más socios después de Arroyo de La Encomienda (1.029)

El ejemplo que pone sobre la mesa es contundente. «Cuando entramos hace ahora tres años y medio éramos 150 peñistas en la federación. A día de hoy somos 2.000, y antes del ascenso del año pasado estábamos en 1.500, por eso digo que el hecho de jugar en Primera ayuda, por supuesto, pero ya se venían haciendo cosas los años anteriores y la gente respondía», apunta José Antonio, satisfecho con la metamorfosis que ha sufrido el aspecto del estadio en cuanto a número de público y también con el giro que ha dado la entidad en su compromiso y relación con el aficionado. «Las reuniones con anteriores presidentes se reducían a una o ninguna, cuando ahora con David Espinar el contacto es constante y se cuenta con nosotros para explicarnos los proyectos», reconoce, pendiente como está ahora de fijar un partido matinal para convocar el Día del Peñista.

«Cuando sale el calendario me organizo para ir a los partidos de fuera»

El ascenso del Valladolid de Mendilibar le terminó de convencer en 2006 y desde entonces probablemente se ha convertido en el socio más fiel del Real Valladolid. Omar Sáez (Valladolid, 1990) trabaja como enfermero en París y pese a disponer de su carné de abonado desde el año 2012, apenas ha visto un puñado de partidos en el estadio Zorrilla. En cambio, es raro que no asista a los partidos que el equipo juega a domicilio.

El inconveniente no es otro que el avión. «Voy poco a Valladolid por problemas con las combinaciones. Sin embargo a los de fuera voy a la mayoría porque me es más fácil viajar», explica Omar. Esta temporada se le ha visto en Montilivi (Girona), el estadio donde se abrió curso el pasado mes de agosto, en Anoeta (San Sebastián), también en el nuevo San Mamés (Athletic de Bilbao), en Mestalla (Valencia), Cornellá (Espanyol) y el Nou Camp (FCBarcelona)... y sin embargo solo ha podido dar uso a su carné en Zorrilla en la segunda jornada del campeonato con la visita del Barça. «Nunca falto a las grandes citas. Cuando sale el calendario me organizo para hacer mi propio cuadrante e intentar estar en la mayor parte de los partidos a domicilio. Gracias a mi trabajo, además, tengo la posibilidad de mover horarios, y eso me facilita mucho las cosas», explica Omar, que por supuesto no faltó hace un año a la fiesta del ascenso. «A mí lo que me enganchó fue el ascenso en la etapa de Mendilibar. Yo tenía 16 años y aquello no se olvida tan fácilmente», sostiene este blanquivioleta de postín, que aprovecha sus viajes para quedar con amigos y hacer alguno más.

Su afición por el fútbol va un poco más lejos, ya que desde que se instaló en Francia, año 2012, combina su pasión por los colores blanco y violeta con los del París Saint-Germain. «Ese fue precisamente el año que llegó el jeque, y aunque la liga no tiene ningún interés porque el PSGsaca veinte puntos al Lille, también soy abonado», relata Omar, que estuvo presente en la eliminación del conjunto parisino en 'Champions' a manos del Manchester United.

Los partidos que no puede asistir en directo los sigue a través de Internet –así vio el último ante el Eibar–, y no pierde ripio de la actualidad del club. «Desde aquí pude seguir la llegada de Ronaldo a Valladolid porque se dio bastante cobertura en prensa escrita y televisión. La verdad es que todo están siendo beneficios desde que llegó y ahora mismo es una incógnita lo que puede pasar si no logramos la permanencia porque no veo a Ronaldo el año que viene en campos como los del Rayo Majadahonda o el Lugo», comenta Omar.

Más allá de que el club tenga registrados cuatro socios en Samboal, provincia de Segovia, dos en Fontiveros (Ávila), uno en Ciudad Rodrigo y en Peñaranda, otro en Fabero (León) o 43 en Venta de Baños, saltan a la vista otros casos aún más llamativos como que exista un fan incondicional en Venezuela o en rincones impensables como Brasil, Polonia, Ohio o Berlín. Abonados pata negra como Martin Devlin, que luce con orgullo y siente los colores como el que más pese a ser escocés, o el vallisoletano Omar Sáez Bravo al que residir en París los últimos siete años no le ha impedido volar cada quince días para dejarse la garganta en estadios ajenos.

El club ha rejuvenecido la grada: cuatro de cada diez socios tienen menos de 25 años

Contando al parisino, al escocés, al socio de Palma de Mallorca, al de Ferrol, a los dos de Cádiz, y tantos y tantos como hay repartidos lejos de Valladolid –hasta llegar a 2.397–, el club puede presumir de que el 12% de sus seguidores más fieles no los tiene a mano. No residen en la provincia. Como también puede sacar pecho de haber rejuvenecido la grada. Hoy día, un 42% de sus socios (8.564) tiene menos de 25 años.