Moi volvió a Primera cinco años después de debutar con el Sevilla

El utrerano comenzó el encuentro nervioso, pero cuajó un buen partido y generó peligro con sus incorporaciones en ataque

Moi, tras Rochina durante un lance del partido./Ramón Gómez
Moi, tras Rochina durante un lance del partido. / Ramón Gómez
J. A. Pardal
J. A. PARDALValladolid

La historia de Moi -como la de Enric Gallego que el pasado sábado debutó en Primera a los 32 años- es el ejemplo de que a los futbolistas que lo valen y que saben resistir la presión (y las travesías del desierto que a veces hay que completar) les suele llegar su momento. El fútbol, para bien y para mal, es la tierra de las primeras, segundas y terceras oportunidades y ayer al lateral utrerano le alcanzó la reválida en el fútbol de élite, que ya cató con el Sevilla aún en edad juvenil (ahora tiene 24).

En la temporada 2013/2014 completó los 90 minutos del Getafe-Sevilla que terminó con derrota de los de Nervión y también los últimos cuatro del Sevilla-Elche que se solventó con 3-1. Después de esa irrupción desde el Juvenil andaluz (con el que llegó a cuartos de final de la Copa de Campeones de División de Honor), pasó a formar parte del filial, con el que jugó 41 partidos en temporada y media en Segunda B antes de firmar por el segundo equipo del Barça en enero de 2016.

En la ciudad condal se convirtió en titular nada más aterrizar y, de nuevo, en los siguientes 18 meses jugó 37 partidos bajo la batuta de Gerard, acumulando más de 2.500 minutos de juego y un ascenso a Segunda. Con la llegada a la nueva categoría vino también el paso al ostracismo de Moi Delgado, que no llegó a jugar ni un solo minuto en la división de plata.

A su rescate llegó el director deportivo del Real Valladolid, Miguel Ángel Gómez, que ya le conocía de su etapa en el Sevilla y le convenció de fichar en el mercado de invierno de 2018 por el filial pucelano. Volvió a caer de pie en su nuevo destino y Miguel Rivera, técnico del Promesas, le dio la titularidad en 14 partidos de la segunda vuelta, convirtiéndole en una de las piedras angulares de la salvación.

Junto a Antonio Domínguez fueron anunciados en junio como futbolistas de la primera plantilla para la siguiente temporada, pero el club les buscó destino en Segunda con el objetivo de que se foguearan. Domínguez salió (finalmente al Sabadell de Segunda B), pero Moi se quedó para tapar un hueco a la sombra de Nacho que la dirección deportiva no pudo cerrar durante el mercado de verano.

Moi fue poco a poco convenciendo a aquellos que no confiaban en sus capacidades. Callado, voluntarioso y trabajador, primero se ganó un puesto en Copa del Rey, donde ha jugado completos tres de los cuatro encuentros de su equipo, y después en el once inicial ante el Levante ante la sanción de Nacho.

Ayer empezó el partido muy nervioso, con dos pérdidas de balón y dejando su espalda muy desguarecida, pero fue creciendo con el paso de los minutos y sus apariciones en ataque hicieron daño a la defensa del Levante. Fue capaz de sacar una amarilla a Jason y provocó la falta que terminó en el gol anulado a Óscar Plano a instancias del VAR.

Su constancia en la vida deportiva también quedó patente en su debut de blanquivioleta en Primera y le validó como recambio de garantías para el ala izquierda. Pese a todo, recordará que Roger le sorteó con facilidad antes de anotar el segundo de los locales ya en el descuento. Un día duro para 'redebutar'.