El árbitro le niega los puntos al Real Valladolid

Calero protesta al árbitro. / Ramón Gómez

Melero López desoye la recomendación de la sala VAR y no concede penalti en una mano clara de Arias que desvía el cabezazo de Calero. El equipo de Sergio fue mejor que el Atleti durante muchas fases

Luis Miguel de Pablos
LUIS MIGUEL DE PABLOSValladolid

La misma historia que, por repetida, no deja de cansar. Esta vez fue Melero López el que invirtió el criterio de otros compañeros de estamento para decidir que una mano dentro del área, que desvía la trayectoria de un cabezazo en esta ocasión de Calero, ocasión manifiesta, no es penalti. No lo fue en el área del Atleti, ¿quién sabe si hubiera sido en la del Valladolid?

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Tampoco sabemos si el penalti se hubiera transformado en gol, y por lo tanto si el Valladolid hubiera abandonado Madrid con un punto que ahora mismo son latidos en la lucha por la permanencia.

El partido se resume desde esa jugada y de nuevo desde el final, pero resulta injusto quedarse con un error arbitral y obviar los noventa minutos anteriores, en los que el equipo de Sergio volvió a recordar aquel de la primera vuelta que solo hincaba la rodilla por errores propios y no ajenos. Durante muchas fases del partido fue mejor que el dueño del terreno, contabilizó más ocasiones y si cedió los tres puntos fue por un error en el despeje de Joaquín, de lo mejor de la tarde, que marcó el único tanto de la tarde.

No se dejó nada en la gatera Sergio, que llegó a Madrid con la duda de Calero por las molestias físicas que arrastraba durante toda la semana y la despejó en dos palabras con el de Boecillo, que no quiso perderse una cita de este calado pese a tener tres finales por delante. Salió entonado el Valladolid, además de bien plantado, muy pendiente de que el Atleti no filtrara balones interiores a Griezman y Morata, y encontrando fácil a Ünal y Guardiola arriba. Suyo fue el primer aviso gracias a una cabalgada de setenta metros de Waldo en banda izquierda que acabó en las botas de Guardiola. El '9' acomodó el balón en la zurda y su disparo se topó con una palomita de Oblak.

Esta era una consecuencia de su buena labor atrás porque su principal preocupación pasaba por sellar el espacio entre centrales. Ahí anidaba unas veces Griezzman y otras Morata. Por ahí llegó la primera clara. El '9' rojiblanco gana el balón a Joaquín dentro del área y tras recorte pasa atrás para que Griezman lanzara fuera.

1 Atlético de Madrid

Masip: Moyano (Antoñito, minuto 70), Joaquín, Calero, Nacho, Óscar Plano (Miguel, minuto 80), Alcaraz, Míchel, Waldo (Toni, minuto 63), Enes Ünal y Sergi Guardiola.

0 Real Valladolid

Oblak; Arias, Savic, Godín, Filipe Luis (Correa, minuto56), Koke, Saúl, Thomas (Rodrigo, minuto 46), Lemar, Griezmann y Morata (Vitolo, minuto 70).

goles:
1-0 (minuto 66): Joaquín, en propia puerta.
árbitro:
Melero López (Colegio andaluz).Mostró cartulinas amarillas a Godín, Thomas, Correa y Koke por los locales, y a Moyano y Alcaraz por los visitantes. Ávarez Izquierdo en la sala VOR.
incidencias:
Jornada 35ª disputada en el estadio Wanda Metropolitano. 53.123 espectadores.

Solo hubo que esperar a que cayeran los minutos para que el campo y el partido se inclinara hacia la portería de Masip. Koke, Saúl y Thomas empezaron a ganar peso en el centro del campo y el balón, ahora sí, merodeó el área visitante. El fruto a este dominio parcial, sin embargo, se quedó en el juego a balón parado. Porque en el posicional el partido en su primera media hora fue el Valladolid. Más entonado que en partidos anteriores, Míchel se dejó ver más de lo habitual y cuando hizo acto de presencia, el equipo de Sergio ganó el centro para lanzar una contra con peligro.

Hasta entonces, el partido se movía en el guion 'made in Simeone'. Serio y extra disciplinado atrás bajo la batuta de Godín, aguardaba alguna aparición de Griezmann para asestar el golpe. El astro francés, que acabó con dos en Zorrilla en la primera vuelta, promedia gol por cada 53 minutos cuando tiene enfrente al Valladolid. Media vez apareció en la primera parte, y la consecuencia fue un Atleti rácano e insulso, bien sujetado por el Valladolid, que apenas inquietó a Masip.

El equipo de Sergio, como cuatro días antes, no solo no se descomponía sino que mantenia a raya a un rival con mucha más pólvora que el Girona. El escenario, salvando las distancias, recordaba al del Bernabéu en pleno esplendor blanquivioleta. Un Valladolid atrevido, solidario, sólido, sin fisuras y sin concesiones con el rival,... e incluso con gasolina suficiente para pisar los dominios de Oblak. En aquel equipo no estaba Guardiola. Y de aquel equipo faltaba Toni, que en el Wanda salió para jugar la última media hora. Todo era cuasi perfecto hasta entonces... Pero faltaba la jugada desgraciada. Y ésta llegó en el 66. En un balón que gana Griezmann en línea de fondo cuyo centro lo remata a propia puerta Joaquín en el único balón que falló en un partido en el que rozó el sobresaliente -poco después le sacaría de la bota un balón franco al propio Griezmann-. Hasta en eso se pareció al partido del Bernabéu. Un balón que se perdía -quien sabe si por el córner- acabó en las redes de la portería de Masip ante la algarabía de los aficionados locales.

Quedaban 24 minutos por delante y si antes ya lo era, el partido se volvió más 'cholista' todavía. Poco se jugó, y quien quiso jugar fue un Valladolid con la suerte esquiva que dispuso de tres ocasiones para igualar. La primera, un disparo de Óscar Plano desde el borde del área que Oblak envió a córner.

La segunda acabó en la polémica del día a día. Un balón por arriba franco para Calero cuyo remate de cabeza se encuentra con las manos de Arias. Álvarez Iquierdo advierte a Melero López y le aconseja que revise la acción en el monitor. Acude a la banda... y su interpretación, libre, no concuerda con la sala VOR.

Con la tercera murió el partido, en un remate de Miguel que encuentra una mano de Oblak. El portero, el mejor de un Atleti que acabó pidiendo la hora.